Por Fredy López |
A las puertas de la Copa Mundial de la FIFA 2026, las calles de Quetzaltenango se han transformado en el epicentro de una tradicional e intensa «fiebre mundialista».
Grandes y chicos se congregan todos los días en los puntos más emblemáticos de la ciudad, impulsados por la ilusión de completar el famoso álbum de estampitas de Panini, una actividad que este año destaca por una notable y creciente participación femenina.
El Parque a Centroamérica y la Plazuela San Antonio, ambos en la zona 1 de Quetzaltenango, se han convertido en los principales puntos de encuentro, donde el dinamismo comercial se mezcla con la convivencia social.
Una tradición que une generaciones
Para los comerciantes locales, esta temporada representa el regreso de un fenómeno que se vive cada cuatro años. Nehemías García, vendedor con la experiencia de cuatro mundiales consecutivos, comparte la principal motivación de su labor:
«Lo que nos anima a hacer esto cada cuatro años es ver la emoción de los papás al transmitirles a sus hijos esa sintonía de llenar un álbum, y la convivencia familiar que se presta».
García destaca que este pasatiempo no tiene edad, recordando con especial afecto a una dama (adulta mayor) quien ha acudido fielmente durante los últimos tres mundiales para comprar y completar sus ejemplares con su ayuda.
Por su parte Fredy Poroj, comerciante ubicado en el Parque a Centroamérica de Quetzaltenango, señala que los fines de semana registran la mayor afluencia de personas, principalmente, alumnos de colegios aledaños y familias enteras que buscan intercambiar repetidas.
Según Poroj, las solicitudes más frecuentes de los aficionados se centran en los sobres sellados y en la cotizada figura del astro argentino, Lionel Messi.
Herencia familiar y fervor quetzalteco
El coleccionismo en Xela es también una herencia cultural. Javier Álvarez, vecino de la zona 7 (Los Trigales), relata que lleva llenando los álbumes, de forma ininterrumpida, desde el Mundial de Corea-Japón 2002. Este año, la experiencia es aún más especial:
«Tengo esa emoción de transmitirle también a mi hijo, que este año empezó a coleccionar. Ya se está heredando también la pasión por el Xelajú MC. Es una herencia que se va quedando poco a poco marcada».
Asimismo, la presencia de madres apoyando a los más pequeños es fundamental en esta edición. María Herrera, vecina de la Plazuela San Antonio, comenta con entusiasmo mientras acompaña a su hijo menor:
«Es el primero que tiene su álbum. Ahora ya entiende y comprende, así que está todo emocionado. Es nuestro deber darles el derecho a la recreación».
Quetzaltenango: Tierra puramente futbolera
El éxito de esta convocatoria no es casualidad. Los participantes coinciden en que Quetzaltenango posee una identidad profundamente futbolera, una pasión que se mantiene al tope en la región, impulsada además por el gran momento del club local, el Xelajú MC, que actualmente disputa las instancias finales del torneo nacional.
Los sábados y domingos continuarán las jornadas clave para que las familias altenses salgan de la rutina, compartan la mesa del intercambio y, entre letras y números, unan esfuerzos para gritar ¡álbum lleno! antes del pitazo inicial de la Copa del Mundo.



















