LOCALES – Propietarios de pequeños negocios y tiendas de barrio en diversos sectores de la cabecera departamental manifestaron su preocupación ante las dificultades que enfrentan para adquirir inventario de consumo diario.
La problemática empieza a reflejarse en los estantes vacíos de varios establecimientos, afectando de forma directa los ingresos de las familias que dependen del comercio minorista altense.

De acuerdo con los reportes emitidos por los tenderos afectados, se registra una marcada escasez de productos populares como golosinas, aguas gaseosas, agua pura embotellada, helados y derivados lácteos.
Los comerciantes explican que la falta de insumos se debe a que los camiones repartidores y vendedores ruteros de distintas empresas corporativas han suspendido de manera temporal o indefinida sus visitas periódicas a las zonas periféricas de la ciudad.
Los denunciantes asocian esta interrupción en la cadena de suministros con las presiones y exigencias económicas ilícitas que grupos delictivos imponen a los distribuidores, una situación que se agudizó tras una serie de incidentes de seguridad reportados semanas atrás en contra del personal de reparto.
Esta parálisis comercial contradice los balances ofrecidos recientemente por las autoridades policiales y los representantes de la Gobernación Departamental, quienes afirmaron en conferencias de prensa que los índices de chantajes financieros habían mostrado una reducción estadística en la región.
Ante el impacto económico latente en el comercio local, los dueños de los negocios hicieron un llamado urgente para que se revisen y refuercen los planes de seguridad en los ingresos y salidas de las zonas comerciales de Quetzaltenango.
Los afectados esperan que las fuerzas de orden implementen patrullajes dinámicos que brinden acompañamiento y certeza a las rutas de distribución, permitiendo así la normalización del abastecimiento y resguardando la economía popular de la localidad.











