La Cancillería de Rusia emitió una declaración en la que responsabiliza a Estados Unidos e Israel de haber desencadenado una escalada de violencia en Oriente Medio, tras lo que calificó como un ataque “no provocado” contra Irán.
En el pronunciamiento, Moscú señaló que el conflicto ha provocado cientos de víctimas y daños a infraestructura civil, además de afectar a países vecinos por ataques de represalia. También advirtió sobre el impacto económico global, mencionando afectaciones en el estrecho de Ormuz, una de las rutas clave para el comercio mundial.

Según la postura rusa, la región del Golfo Pérsico enfrenta un escenario de inestabilidad creciente, con consecuencias que podrían extenderse más allá de la zona del conflicto.
La Cancillería indicó que, en lugar de avanzar hacia una solución, se observa un incremento en las hostilidades, con ataques cada vez más intensos entre las partes involucradas.

Ante este panorama, Rusia reiteró su llamado a un cese inmediato de las acciones militares y a retomar la vía político-diplomática, haciendo énfasis en la necesidad de evitar ataques contra infraestructura civil y proteger a la población.
Finalmente, el gobierno ruso expresó su disposición de contribuir a una solución duradera del conflicto, dentro de sus capacidades diplomáticas.











