Fallece en prisión Noel de Jesús Beteta, condenado por el asesinato de Myrna Mack

Mar 7, 2026 | Actualidad, Portada | 0 Comentarios

Con información de Fernando Castellanos.


El exmiembro de la inteligencia militar cumplía una sentencia de 30 años en la Granja Penal Pavón. Su deceso, reportado esta madrugada, marca el fin de la reclusión de uno de los rostros más emblemáticos de los crímenes de la época del conflicto armado.

Noel de Jesús Beteta Álvarez, de 61 años, fue localizado sin vida la mañana de este sábado en su celda de la Granja Modelo de Rehabilitación Pavón. Beteta era el autor material confeso y condenado por el asesinato de la antropóloga Myrna Mack Chang, un caso que transformó el sistema de justicia en Guatemala.

El hallazgo se produjo alrededor de las 05:18 horas en la celda 5 del sector conocido como «Casablanca». Según el reporte de las autoridades penitenciarias, el cuerpo no presentaba señales de violencia.

Reporte médico y causas preliminares


El alcaide y el personal de enfermería de turno de la Dirección General del Sistema Penitenciario confirmaron que Beteta ya no contaba con signos vitales al momento de la revisión.

Hipótesis del deceso: Se presume que el fallecimiento se debió a una enfermedad común.

Antecedentes de salud: El recluso padecía de hipertensión arterial crónica, condición que se perfila como la causa principal de su muerte natural.

Procedimiento: Agentes de la Policía Nacional Civil y peritos del Ministerio Público acudieron al penal para realizar el levantamiento del cadáver y trasladarlo al INACIF para la necropsia de ley.

Un hito en la justicia guatemalteca


Noel de Jesús Beteta, quien formó parte del Estado Mayor Presidencial (EMP), fue condenado en 1993 a 30 años de prisión. Aunque evadió la justicia por un tiempo, permanecía recluido de forma ininterrumpida desde agosto de 2007.

El asesinato de Myrna Mack, ocurrido el 11 de septiembre de 1990, se convirtió en un símbolo de la lucha contra el terrorismo de Estado. La persistencia de su hermana, Helen Mack, no solo llevó a la captura de Beteta, sino que logró una sentencia histórica contra altos mandos militares, sentando las bases para la defensa de los derechos humanos en la posguerra.

En 2004, producto de este caso, el Estado de Guatemala se vio obligado por la Corte Interamericana de Derechos Humanos a pedir disculpas públicas y reconocer su responsabilidad en el uso de estructuras oficiales para eliminar a intelectuales y opositores.

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