Con información de Rubén Jocol |
Cada 1 de mayo la Iglesia Católica celebra a San José Obrero, esposo de María y padre adoptivo de Jesús. Carpintero de oficio, es modelo de dignidad en el trabajo y sustento de la Sagrada Familia.
La fecha coincide con el Día Internacional de los Trabajadores. Fue el Papa Pío XII quien instituyó esta fiesta en 1955, pidiendo a San José que sea protector de todos los obreros ante Dios.
San Juan Pablo II recordó que “mediante el trabajo el hombre se realiza a sí mismo”. San José inspira a vivir el trabajo con sentido humano y espiritual, no solo como producción.
Es intercesor ante la injusticia laboral y amparo de quienes buscan empleo.












