Nicaragua: gobierno optimista pese a proyecciones negativas de la CEPAL

Jul 21, 2020 | Actualidad, Internacionales, Noticias, Portada | 0 Comentarios

El presidente Daniel Ortega se muestra confiado en que los efectos del nuevo coronavirus no afectarán la economía de Nicaragua, a pesar de las proyecciones negativas emitidas por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL).

Este organismo de Naciones Unidas estima que el país centroamericano sufrirá una contracción en su Producto Interno Bruto (PIB) de un 8,3% durante el presente año 2020.

En su discurso del pasado 19 de julio, Ortega expresó que la pandemia de COVID-19 no ha afectado el sistema de salud del país, como ha ocurrido en naciones “capitalistas”. Además, sostuvo que la producción agrícola no se ha detenido, pese a la emergencia sanitaria.

“El espíritu trabajador del nicaragüense, el espíritu trabajador de los campesinos, que en los peores momentos no han dejado de producir. No han dejado de trabajar, no hemos dejado en todo este periodo de construir caminos, de construir carreteras”, señaló Ortega.

Sin embargo, economistas y expertos consultados por la Voz de América explican que el discurso del presidente está lejos de la realidad que vive Nicaragua.

“El contraste es bastante marcado. La CEPAL y (la revista) The Economist estiman una contracción de la actividad económica de 8,3%. ¿Qué representa esto? Que habrá un nivel de producción menor, un deterioro de las empresas porque la demanda interna cae, la demanda doméstica cae”, dijo el economista nicaragüense Maykell Marenco.

“Los afectados en la economía son tanto el tejido empresarial como las personas”, agregó Marenco haciendo alusióna la COVID-19. “The Economist estima que para este año la tasa de desempleo abierta estaría alrededor de 9,5% en Nicaragua, mientras que la CEPAL estima una tasa de 9,1%, lo que representaría unos 200 mil empleos perdidos”.

Maykell, quien trabajó también en el Banco Central de Nicaragua (BCN), añade que los datos del desempleo de la CEPAL concuerdan con una reciente encuesta del Consejo Superior de la Empresa Privada (COSEP), la cual determinó que al menos el 7% de empresas habían cerrado por la crisis generada por el coronavirus.

“La encuesta que realizó el COSEP a 206 empresas de distintos sectores reveló que hasta ahora el 7% de estas empresas habían cerrado y entre el 33 y 40%, estaba considerando cerrar. Muchas de las empresas para hacerle frente a la crisis han tenido que despedir personas”, lamentó Marenco y dijo que los efectos de la pandemia ya se han empezado a reflejar directamente en la economía nicaragüense.

Urge apoyo a empresas y ciudadanos

 La socióloga e investigadora, Elvira Cuadra, señala que los ciudadanos que viven en pobreza son quienes más sienten los estragos económicos por la COVID-19.

“En realidad las afirmaciones que hizo en su discurso el presidente no corresponden con la realidad en el país, porque en todas las experiencias conocidas a nivel mundial, los costos o efectos por el COVID-19 han sido sumamente altos”, valora Cuadra.

De acuerdo con la experta, desde la llegada de la pandemia a Nicaragua el gobierno se negó a adoptar políticas públicas que realmente contribuyeran a disminuir los efectos sanitarios y humanos.

“Nicaragua va a sufrir las proyecciones que están ahí expuestas por organismos internacionales y ninguno de esos pronósticos es alentador. La gente en realidad tiene la necesidad de subsistir, pero, los efectos económicos serán inevitables, en primer lugar, porque ya había una crisis económica en curso y segundo por la falta de medidas económicas que signifiquen un respaldo a sectores vulnerables de la población”, explicó la investigadora.

Una de las pocas medidas paliativas del gobierno sandinista durante la pandemia fue la reducción en un 3% en la tarifa eléctrica. La vicepresidenta Rosario Murillo dijo que adicionalmente “no se aplicará el deslizamiento del córdoba con respecto al dólar por un período de seis meses”.

Dichas medidas fueron criticadas por las principales cámaras empresariales del país, que catalogaron como “una burla” la reducción y pidieron un recorte entre el 15 y 20% en los costos de la energía.

Lucy Valenti, presidenta de la Cámara Nacional de Turismo (CANATUR) fue una de las que cuestionó la medida “irrisoria” del gobierno de Ortega.

En ese sentido Elvira Cuadra señala que a consecuencia de la falta de medidas “habrá mucha más pobreza y la capacidad de adquisición de miles de familia se verá afectadas. Vamos a ver los efectos sobre la familias en los próximos meses”.

Este 2020 será el tercer año consecutivo de recesión económica en Nicaragua. Las afectaciones en la economía en los años 2018 y 2019 fueron atribuidas a la crisis sociopolítica que aún atraviesa el país.

Con información de Donaldo Hernández y Houston Castillo Vado / La Voz de América

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