Jóvenes nicaragüenses pugnan por espacios en la política nacional

Ago 24, 2020 | Actualidad, Internacionales, Noticias, Portada | 0 Comentarios

La joven opositora Zayda Hernández explicó a la Voz de América que ha entrado recientemente en la política nicaragüense. Cuenta, por ejemplo, que antes de las protestas de abril de 2018 contra el mandatario Daniel Ortega, ella sentía apatía por los temas relacionados a la institucionalidad y democracia.

Explica que no fue la única y asegura que en la corrupción y el caudillismo, que ha imperado en Nicaragua por más de diez, años está la clave para entender las razones por las que muchos jóvenes tardan en ocupar su tiempo en la política nacional del país centroamericano.

Hernández valora que fue la crisis de abril de 2018 y los más de 300 manifestantes asesinados -en su mayoría jóvenes- según lo han documentado organismos de derechos humanos, lo que despertó a este importante sector de la nación que ahora exige un cambio.

“La juventud estuvo dormida. Bastante apática en temas políticos por la historia de corrupción de nuestro país. Antes no me interesaba la política. Yo absurdamente pensaba que los temas políticos no me afectaban”, comenta esta activista.

Para argumentar su exigencia de que más jóvenes ocupen puestos en política, Hernández se refiere además a las estadísticas que indican que Nicaragua es un país de gente mayoritariamente joven, con una alta población menor de 19 años, que incluye a niñas, niños y adolescentes.

Datos del estatal Instituto Nacional de Información de Desarrollo (INIDE) del 2018 reflejaron que el 63.74 por ciento de la población nicaragüense corresponde a personas entre los 15 y 64 años; mientras la ciudadanía de 65 años a más, equivalía al 5.23 por ciento.

Un panorama difícil para los jóvenes

Sin embargo el despertar de los jóvenes y su reclamo en los espacios políticos ha causado rechazo e incluso resistencia en organizaciones opositoras actuales, señala Hernández a la VOA.

“La vieja escuela política sigue dominando espacios en organizaciones opositoras. Hemos visto cierto hermetismo por parte de estas organizaciones. Vemos grupos juveniles que han pedido incorporación a estos espacios y han tenido caso omisos. Estas organizaciones siguen siendo proyectos de la vieja política criolla de nuestro país y es por eso que nosotros estamos promoviendo un relevo generacional responsable”, afirma.

Hernández alude de ese modo a un conflicto originado dentro de la Coalición Nacional, el bloque opositor más grande de Nicaragua, y en donde se encuentran aglutinados partidos políticos y organizaciones de la sociedad civil.

En ella convergen diversos sectores sociales del país, sin embargo, -señala-, no cuentan con ninguna agrupación estudiantil pese estas han pedido mayor cuota de votos al momento de tomar decisiones gremiales.

El dirigente opositor, Luis Fley, que participó en la contrarrevolución sandinista, ha sido uno de los críticos a los reclamo de los jóvenes.

“El problema de los jóvenes es que ellos tienen su espacio y quieren más”, sostiene Fley acerca de las demandas juveniles.

Oficialismo y oposición con la misma práctica

Hernández sostiene que el control de los políticos tradicionales en los espacios de poder, no se da solo en la oposición nicaragüense. Explica que el oficialismo hace su parte.

“Basta con decir cuántos años tienen de trayectoria política y en su mayoría tienen 40 años de experiencia política y con ese dato sabemos quiénes están al mando de estos espacios”, critica Hernández, que a su vez reconoce que los jóvenes por sí solos no pueden incidir en los espacios pero considera que debe haber un equilibrio.

La Asamblea Nacional está conformada por al menos 91 diputados, la mayoría de ellos sobrepasan los 50 años.

La VOA conversó con el diputado sandinista, Wilfredo Navarro, quien acumula más de veinte años como legislador en la Asamblea Nacional.

“Yo voy a estar mientras decida la gente; que acaso va a ser la decisión de alguien que porque quiere ocupar mi lugar se lo voy a dar. Si la población quiere que me vaya me voy”, dijo Navarro al ser consultado sobre larga trayectoria en el parlamento nacional.

Hernández afirma que está claro que ninguno «de manera independiente» puede conseguir avances en políticas: «Todos nos necesitamos pero requiere de un equilibrio, no pueden venir a imponer lo viejo sobre lo nuevo; se habla de una correlación de fuerzas y no una imposición de agenda”, advierte.

Y Hernández no está sola en esa postura. Aritz Báez, dirigente de la Coordinadora Universitaria por la Democracia y la Justicia, expone que en los partidos políticos de oposición tampoco hay espacio para el relevo generacional.

“No miramos una juventud en los distintos espacios de poder o incidencia, simplemente porque quieren seguir los mismos poderosos ahí y es algo que se viene repitiendo en los mismos partidos políticos”, dice Báez.

“Eso se viene repitiendo en partidos políticos. Vemos a un Arnoldo Alemán (expresidente de Nicaragua) por ejemplo que claramente sigue tomando decisiones. Ni siquiera estamos claros de lo que nos quiere transmitir”, explica Báez sobre el el líder del Partido Liberal Constitucionalista (PLC).

Otros dirigentes políticos como Alfredo César, presidente del Partido Conservador con más de 40 años de participación política, estima que los jóvenes carecen de preparación.

“Sabemos muy bien lo que inspira a estos jóvenes y a estas personas, pero no tienen experiencia. Nosotros ya recorrimos el camino entero”, expone César.

Con información de Houston Castillo Vado y Donaldo Hernández / La Voz de América

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