El lado oscuro del Louvre de Abu Dabi

Nov 9, 2017 | Noticias | 0 Comentarios

La organización Human Rights Watch denuncia las condiciones laborales de los obreros que construyeron el Louvre de Abu Dabi, la primera sucursal en el extranjero del célebre museo parisino.

Este 11 de noviembre abre al público el Louvre de Abu Dabi. Esta primera sucursal del museo francés en el extranjero fue presentada como «un museo universal» que lleva un mensaje de tolerancia. En la inauguración, el presidente francés Emmanuel Macron destacó que el lugar ideado por el arquitecto Jean Nouvel serviría «luchar contra el oscurantismo».

Detrás de los discursos con buenas intenciones y los negocios (usar la marca del Louvre y la organización de exposiciones temporales se eleva a 1 mil millones de euros) está la construcción de las 55 salas gigantes, edificadas durante una década.

Durante años, varias ONG, como Human Rights Watch, denunciaron las condiciones de los trabajadores inmigrantes en las obras.

“Pese a los catálogos que alaban el proyecto diciendo que se inscribe en una lógica de tolerancia y de apertura a la diversidad, la construcción del espléndido museo se ha visto salpicada de controversias y abuso de los derechos humanos de los obreros migrantes que han trabajado en las obras”, denuncia la ONG Human Rights Watch, que recuerda que los trabajadores migrantes representan alrededor del 90% de la población activa del sector privado en Emiratos Árabes Unidos.

“Hablamos de condiciones de trabajo peligrosas, accidentes laborales, confiscación de pasaportes, condiciones de vida y alojamiento extremadamente difíciles, salarios de miseria e incluso salarios no pagados. Entonces Francia también tiene como responsabilidad intentar presionar para que avancen las cosas y mejore la situación de los obreros migrantes”, dijo a RFI Bénédicte Jeannerod, portavoz de HRW Francia.

La ONG, que desde 2014 tiene vetado el ingreso a Abu Dabi, sostiene sin embargo que las presiones internacionales han llevado a una pequeña evolución de la legislación laboral, aunque es imposible verificar el impacto de manera independiente.

“Las obras de construcción del Louvre ya han terminado y muchos consideran que el edificio es una proeza técnica y estética. Cierto, pero el precio es un sufrimiento humano demasiado grandes, en un país cuyos dirigentes parecen aún despreciar ampliamente los derechos humanos y reprimen cualquier voz crítica”, lamenta la ONG.

Con información de Radio Francia Internacional

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