Cada 3 de marzo se conmemora el Día Mundial de la Vida Silvestre, una fecha proclamada por la Asamblea General de las Naciones Unidas en 2013 para destacar la importancia de la fauna y la flora silvestres del planeta.
La fecha coincide con el aniversario de la firma de la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres (CITES), tratado internacional que regula el comercio de especies para evitar su sobreexplotación.

La conservación de la flora y fauna contribuye directamente a mantener el equilibrio ambiental, proteger los ecosistemas y reducir la vulnerabilidad ante desastres naturales.
Bosques saludables, manglares, humedales y áreas protegidas funcionan como barreras naturales frente a inundaciones, deslizamientos y sequías, fortaleciendo la resiliencia de las comunidades.

En un país como Guatemala, considerado uno de los más biodiversos de la región mesoamericana, la protección de especies emblemáticas y ecosistemas estratégicos es clave para la seguridad alimentaria, el acceso al agua y el desarrollo sostenible.
Instituciones ambientales nacionales e internacionales reiteran que cuidar la vida silvestre también implica combatir el tráfico ilegal de especies, la deforestación y la contaminación. Además, promueven la educación ambiental y la participación comunitaria como herramientas fundamentales para preservar el patrimonio natural.

En el marco de esta fecha, se hace un llamado a la ciudadanía para adoptar prácticas responsables que contribuyan a proteger la biodiversidad y asegurar un futuro sostenible para Guatemala y el planeta.











