Con información de Fernando Castellanos.
Cada 13 de enero se conmemora el Día Mundial de Lucha contra la Depresión, una fecha destinada a visibilizar uno de los trastornos de salud mental más extendidos y silenciosos a nivel global.
La depresión afecta a más de 300 millones de personas en el mundo y es considerada actualmente la principal causa de discapacidad, con un impacto directo en los índices de morbilidad y mortalidad.

Este trastorno no distingue edades, pero golpea con especial fuerza a adolescentes y adultos mayores, sectores particularmente vulnerables.
Su crecimiento sostenido en las últimas décadas ha encendido las alertas de los sistemas de salud, evidenciando la necesidad de fortalecer las acciones de prevención, detección temprana y atención especializada.

La instauración de esta fecha busca sensibilizar a la población, derribar estigmas y promover el acceso a información confiable sobre la enfermedad.
Entre los síntomas más frecuentes se encuentran la tristeza persistente, la pérdida de interés o placer en actividades cotidianas (anhedonia), el aislamiento social, las alteraciones del sueño y del apetito, la dificultad para concentrarse y una sensación constante de fatiga.

Especialistas advierten que la depresión no debe confundirse con un estado pasajero de desánimo. Se trata de una condición clínica que requiere diagnóstico oportuno y tratamiento profesional, ya que, de no ser atendida, puede derivar en otras afecciones como ansiedad, estrés crónico, fobias, trastornos obsesivos e incluso en conductas suicidas.
La conmemoración de este día refuerza un mensaje clave: hablar de salud mental salva vidas, y buscar ayuda es un acto de fortaleza, no de debilidad.











