Niños cierran libros y toman armas para defenderse de narcos

Abr 15, 2021 | Internacionales, Justicia, Portada, Sucesos | 0 Comentarios

Por sucesos de Stereo 100

Ayahualtempa es una comunidad de 100,000 habitantes que está en la mira de una banda conocida como ‘Los Ardillos’; sufren secuestros, desapariciones, asesinatos…, denuncian.

Desde una camioneta, Bernardino Sánchez, líder de una autodefensa campesina, lanza arengas que condensan el grito desesperado de Ayahualtempa, una comunidad del sur de México atrapada entre el abandono estatal y el acoso de narcotraficantes.

Los niños reciben adiestramiento en el uso de armas y combate. (Stereo100/AFP)

¡Vivan las compañeras viudas! ¡Vivan los niños huérfanos! ¡Vivan los compañeros desplazados! ¡Vivan nuestros hermanos caídos!», grita Sánchez mientras avanza por caminos de tierra de esta población del estado de Guerrero.

Le siguen una treintena de niños de seis a doce años con rifles de madera o varas que simulan ser armas, luego de entrenar posiciones de combate en un polideportivo.

Los pobladores hicieron un desfile para dar a conocer el inicio de los entrenamientos de los niños. (Stereo100/AFP)

Cubriéndose el rostro con pañoletas, los menores responden con vivas a las proclamas de Sánchez y otros líderes de la policía comunitaria, un cuerpo legal creado para proteger a los moradores.

Desde hace algunos años, Ayahualtempa, de unos 1,000 habitantes, está en la mira de una banda conocida como «Los Ardillos» por hallarse en una zona clave para la producción y tráfico de goma de opio, materia prima de la heroína.

Los pobladores claman protección para detener los asesinatos, secuestros y desapariciones atribuidos a ese grupo, que, según ellos, busca extender sus actividades a esta comunidad dedicada al cultivo de frijol y maíz.

VIOLENCIA Y POBREZA

Detrás de los niños caminan los adultos de la autodefensa con rifles y pistolas, los campesinos exigen ayudas para las víctimas de la violencia, además de aulas y maestros.

“Queremos que el presidente venga y vea la comunidad», afirma Sánchez tras una práctica de tiro de jóvenes de 16 y 17 años, al tiempo que rechaza las críticas del mandatario cuando se conocieron las primeras imágenes de niños armados en 2020.

Guerrero es el tercer estado más violento de México. Allí ocurrieron 1,434 de los 34,552 homicidios registrados en el país en 2020 (27 por cada 100,000 habitantes). También es el segundo con más pobreza, con el 66.5% de habitantes en esta condición.

En ese marco y como parte de la autonomía de los pueblos indígenas, grupos como el de Sánchez han proliferado en Guerrero desde la década de los noventa y recientemente en el vecino Michoacán.

Los menores entre 15 a 17 años recibieron entrenamientos de tiro. (Stereo100/AFP)

ARMAS POR AULAS

Aunque admite que exhibir a los menores es una forma de captar la atención de las autoridades, Sánchez enfatiza que su adiestramiento es real y busca enseñarles a defenderse de los criminales.

Con información de AFP

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