Deporte y corrupción

por | Ago 5, 2021 | Opinión | 0 Comentarios

Fotografía tomada de Soy 502

Inicio esta columna afirmando que en este corrupto país atreverse a soñar con ¡ser un atleta olímpico es toda una utopía!

El pasado 23 de julio dieron inicio en el asiático Japón, los juegos olímpicos 2021 los cuales se tenían contemplados desarrollarse el pasado año y debido a la crisis sanitaria que aún vive la población mundial se suspendieron y reanudaron hace un par de semanas. Pese a ello sigue llamándose Juegos Olímpicos Tokyo 2020.

Para presenciar la inauguración y ver a nuestros atletas desfilar orgullosos portando la bandera azul y blanco de nuestra Guatemala, muchos madrugamos por el horario de diferencia entre nuestros países por la ubicación geográfica. Los chapines iban orgullosos de haber logrado la hazaña de representar a más de 18 millones de connacionales que los veíamos por medio de la televisión, a través de dispositivos electrónicos vía internet o las emisoras radiales estaban pendientes de su actuación y del ingreso a ese centro deportivo para ver a los representantes de la tierra del quetzal en la inauguración que estuvo a cargo del Emperador Naruhito, la cual hizo palpitar al máximo los corazones con el encendido de la llama olímpica de la mano de tenista Naomi Osaka en el Estadio Nacional de Tokyo.

La delegación guatemalteca está compuesta por 24 atletas (14 hombres y 10 mujeres), iguala la cuarta mayor cantidad de atletas participantes en unos Juegos Olímpicos, comparada con la edición de Los Ángeles 1984. Hagamos una comparación al resto del mundo y el número de atletas enviados. El equipo de Gran Bretaña participa con 376 atletas y otros 22 de reserva, Israel ha enviado a 80 atletas, de la región de Medio Oriente, Arabia Saudita 33 atletas. Los representantes de América, el comité olímpico de Estados Unidos participa con 613 deportistas, Canadá con un equipo de 371 atletas, México está participando con 162 atletas en diferentes disciplinas, 44 atletas venezolanos, China está presente con 431 atletas y el Comité Olímpico nipón anunció un récord de 582 atletas japoneses, por mencionar un número reducido de representaciones del total de 205.

Qué emoción me ha dado hasta el punto de que se me humedecen los ojos al oír el nombre de nuestros compatriotas compitiendo en la isla asiática y qué tristeza provoca el leer en las redes sociales que el gobierno guatemalteco ha llegado al colmo del descaro y desfachatez de recibir al badmintonista Kevin Cordón quien estuvo preparándose en una iglesia con ayuda del párroco, porque el Comité Olímpico Guatemalteco –COG- no se interesó en su entrenamiento preparatorio para Japón, pero ahora que se convirtió en el cuarto mejor atleta de su disciplina en el ranking mundial, entonces el Ministerio de Cultura y Deportes bondadosamente le manda a hacer un ridículo reconocimiento que no costó más de Q200 y que con una sola mano se puede sostener de lo insignificante de su tamaño para justificar su invisibilidad en el país. Mientras que el director del COG Gerardo Aguirre y su delegación de familiares y algunos empleados del COG que nada tienen que hacer en ese país pasean, comen, y se recrean gracias a jugosos viáticos pagados con los impuestos de los chapines, eso sí, a los atletas los han obligado a viajar dos días antes de su participación sin darles tiempo siquiera a que se aclimaten en esas altas temperaturas de más de 35° centígrados a las 9 de la mañana y vuelven a Guatemala al nada más terminar su competencia. Los heroicos atletas van limitados con los viáticos y con una mochila cargada de sueños e ilusiones basadas en sus arduos entrenamientos, en esas largas jornadas de entreno, y para rematar el único medallista olímpico guatemalteco Eric Barrondo pudo llegar a Japón gracias al apoyo de amigos y empresas que han creído en él y en su compromiso con el deporte y con las millones de almas que esperamos la tan ansiada presea. Cuando el comité olímpico guatemalteco tiene la harta obligación de costear cada uno de los gastos de los atletas cuando representan al país en justas deportivas.
¿Qué pasaría si no tuviéramos a un Gerardo Aguirre al frente del comité olímpico Guatemalteco? Respuesta, NADA. O mejor dicho sí, sucedería que ese presupuesto asignado a esa entidad deportiva no sufriría el despilfarro y malversación que atraviesa. Urge una reingeniería de Estado, para que las instituciones cumplan con el mandato constitucional de su creación atendiendo a las necesidades de los ciudadanos y en este caso en particular de proveer, motivar, apoyar y capacitar al deportista con entrenamientos, insumos, terapias, alimentación, becas y traslados cuando su participación sea requerida en otras latitudes diferentes a las de su origen. ¡Basta ya de tener en sillas preferenciales a esos malos guatemaltecos que no merecen usar ese gentilicio que compartimos tantos que anhelamos una tierra con oportunidades para todos en donde el deporte nos una y nos llene de satisfacciones con un nivel competitivo y ponernos a la par de los grandes del globo terráqueo!

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