Por Rubén Jocol |
Este 11 de abril, Héctor Orozco, va a cumplir 56 años de trabajar como panificador y 36 de tener su panadería en Quetzaltenango.
«Para nosotros es algo satisfactorio, porque es una cultura y tradición la que se conmemora ahora para Semana Santa en Quetzaltenango», expresó Orozco.
Él dice que tienen clientes que los buscan de varios lugares, entre ellos, Sololá, La Democracia, Huehuetenango, Totonicapán y Quetzaltenango, comentó Orozco.
En relación a la elaboración del pan de yemas, dice que tienen 15 días de iniciar a laborar conforme los pedidos. Añade que también han realizado envíos a Estados Unidos de América.
De acuerdo con Orozco, se mantiene la receta antigua desde los años 70.
Ha cambiado la tradición
Años atrás se llevaba a los panificadores los materiales, entre ellos, harina, huevos y manteca.
«Ha cambiado bastante porque ahora ya no se hace como antes, porque eran pocos los habitantes, entonces se elaboraba en el piso, lo que es moyete, biscocho, cacho y corona, no se utilizaban bandejas», dice Orozco.
El precio de la producción de pan ha aumentado desde el año anterior, pero dice Orozco que trabajan directamente con el molino y eso beneficia al cliente.
Legado para sus hijos
Orozco dice que se siente satisfecho, porque ha dejado el legado a sus hijos y al personal que labora con ellos, el cual ha aumentado.
Además me siento satisfecho porque he dejado un legado a mis hijos, además del personal que a aumentado.
«Por mi señor padre vengo de descendencia de albañil, trabajaba con el y don Tránsito, quien era su compadre y hermano de una mi cuñada. Fue a hacer la pedida para que yo fuera a aprender y entonces me dieron permiso para que pudiera regresar a la albañilería y no quedarme en la panadería. Me gustó la panadería y aún existe el nombre de la panadería San Diego en donde me dieron la oportunidad», finalizó Orozco.























