Por Osmar Toc |
El arzobispo de la Arquidiócesis de Los Altos Quetzaltenango-Totonicapán, monseñor Víctor Hugo Palma Paul, expresa su preocupación ante la guerra que se registra entre Irán y otras naciones de Medio Oriente, conflicto que ha generado tensión en la región y mantiene en alerta a la comunidad internacional, especialmente, por las repercusiones que podrían alcanzar a ciudades como Dubái.
El arzobispo señaló que todo enfrentamiento armado trae consigo dolor, pérdida de vidas humanas y consecuencias económicas y sociales que afectan, no solo a los países involucrados, sino al mundo entero.
Indicó que, aunque el conflicto se desarrolla a miles de kilómetros de Guatemala, sus efectos pueden sentirse a nivel global debido a la interconexión económica y política.
El arzobispo hizo un llamado a la comunidad internacional para que se priorice el diálogo y la diplomacia como vías para resolver las diferencias, evitando una escalada mayor que ponga en riesgo la estabilidad regional. Asimismo, exhortó a los fieles a orar por la paz y a mantener la esperanza en que prevalezca la sensatez entre los líderes mundiales.
«Las guerras nunca son el camino. La violencia solo genera más violencia. Es momento de buscar entendimiento y soluciones pacíficas», expresó Palma, al tiempo que reiteró la importancia de la solidaridad y la fraternidad entre las naciones.
Finalmente, invitó a la población a mantenerse informada con responsabilidad y a promover mensajes de paz en medio de un contexto internacional marcado por la incertidumbre.













