¿Nueva normalidad?

por | Ago 22, 2022 | Opinión | 0 Comentarios

La población mundial está cerca a los 8,002 millones de personas, de los cuales el 50.5% son hombres y el 49.5% son mujeres. El 33.2% son menores de 20 años; el 29.9% están entre 20 a 39 años, el 23.10% representan a las edades entre 40 a 59 años y el 11.8% son quienes están de 60 a 79 años. En conclusión, el 63.1% de la población son menores de 40 años.

Los países más poblados del mundo son: China en el primer lugar con 1,450 millones, segundo India con 1,390 millones, Estados Unidos en tercer lugar con 334 millones, Indonesia 278 millones en cuarto lugar, Pakistán con 226 millones, en quinto, Brasil con 214 millones en sexto, Nigeria con 212 millones en séptimo y en octavo Bangladesh con 166 millones aproximadamente. 

La pandemia alteró todos los pronósticos para 2020 y dio lugar a la mayor crisis económica mundial en más de 100 años. Recordemos que, en el 2020, la actividad se redujo en el 90 % de los países, la economía mundial se contrajo alrededor de un 3 % y la pobreza aumentó en todo el mundo por primera vez en una generación. De acuerdo con estudios del Banco Mundial la tasa de pobreza global subió de del 7,8 % al 9,1 %. perdiéndose entre tres a 4 años de avances para la erradicación de la extrema pobreza; y, en nuestra América latina, de acuerdo con la CEPAL hubo un retroceso de 12 años en pobreza y 20 años en pobreza extrema.

La desaceleración de la economía provocada por el COVID 19 ha sufrido más daños por el actual conflicto entre Rusia y Ucrania cuyas consecuencias están a la vista como el escaso crecimiento de las economías y la elevada inflación llegando incluso a romper cifras históricas. Es decir, todos resentimos las consecuencias, pero quienes más las sufren son los sectores pobres que suman millones de millones en todo el mundo.

Las consecuencias además saltan a la vista: deshumanización en la satisfacción de los derechos a la salud, educación, alimentación, trabajo, vivienda, justicia, etc. además de las horrendas violaciones a los derechos humanos de mujeres, ancianos, niños, población LGTBI, indígenas, etc., que van desde asesinatos, amenazas, atentados contra su integridad y un deficiente o casi nulo acceso a los servicios públicos. Obviamente el tema medio ambiental y todo lo que ello implica, constituye un problema adicional transversal que va más allá de las fronteras, ideologías y territorios ya que se trata de preservar la naturaleza y también a la humanidad.

El presente se ve peor que el pasado. el COVID no ha desaparecido ni va a desparecer, nuevos virus que ha puesto en alerta a la comunidad científica y a los sistemas de salud; y, una población cansada y desesperada porque todavía no hay una luz al final del túnel, con liderazgos nacionales débiles y carentes de propuestas reales; y, ni que decir de los liderazgos internacionales que en la mayoría de los casos solo están sobreviviendo para los discursos, proclamas, y llamado de buenas intenciones. 

El mundo necesita acciones, donde la política como ciencia sea el puente para transformar a las sociedades; y, donde desde las sociedades surjan reales liderazgos, que al margen de las ideologías políticas -que hoy ya se perciben trasnochadas- empujen cambios estructurales para recuperar la humanización de la humanidad en su más amplia y precisa expresión.

Las crisis políticas, económicas y sociales, la violencia política, la frustración de amplios sectores juveniles que no encuentran un puesto de trabajo en el sector moderno de la economía, el deseo de abandonar sus países en busca de mejores horizontes, la corrupción, las carencias de políticas para proteger a las mujeres y poblaciones diversas, etc.; y, todo el conjunto de situaciones vividas intensa y cotidianamente que hace vulnerables a las sociedades, ha generado en importantes sectores la idea y el sentimiento, de la inviabilidad de los países.

La “nueva normalidad” es peor que la “anterior normalidad”. Nunca existirá la tan ansiada normalidad mientras sigamos con las mismas actitudes y bajo los mismos comportamientos económicos, políticos y sociales que daño nos hacen. Seguimos sin aprender, es hora de cambios. 

Hasta la próxima semana.

Luis Felipe Polo
Luis Felipe Polo

Doctor en Teología, Magister en Administración de Empresas y egresado de la carrera de Derecho. Rector Magnífico de la Northern International University y Presidente del Instituto de Innovación y Desarrollo Humano. Autor de libros, ensayos y artículos.

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