La pedagogía para la Construcción de la Esperanza.

por | Sep 3, 2021 | Opinión | 0 Comentarios

El mundo al revés nos enseña a padecer en lugar de cambiarla, a olvidar el pasado en lugar de escucharlo y a aceptar el futuro en lugar de imaginarlo. En su escuela [universidad] son obligatorias las clases de impotencia, amnesia y resignación.

Eduardo Galeano, Patas arriba. La escuela del mundo al revés 1988.

El proceso de globalización educativa ha penetrado cada vez más los espacios de actividad humana. Y lo hace a través de las políticas compensatorias que muchas veces descartan a los estamentos más vulnerables de la sociedad guatemalteca. Se tiene la certeza que otra educación debería ser posible, así como el desconcierto percibido en cuanto al presente y futuro de la educación pública. 

Las reformas educativas implementadas en la mayor parte de los países Latinoamericanos han sido una exigencia de los organismos internacionales como: la Organización Mundial del Comercio (OMC), el Fondo Monetario Internacional (FMI), el Banco Mundial (BM), la Comunidad Europea (UE). Quienes se han empecinado en orientar la educación de forma unidireccional hacia el mercado. 

Un mercado en el que la información, a la que no todos tienen acceso, es la “materia prima” y en el que quien dispone del control de los medios de comunicación es quien puede manipularla a través de códigos culturales, actitudes, valores e informaciones, encubiertos por lo atractivos que resultan para los ciudadanos “de a pie” pero que realmente responden a los intereses y beneficios de los que más poder tienen.

La ciencia pedagógica ha sido trastocada en su esencia como arte de educar, impulsando subjetividades competitivas, ahogando la capacidad crítica de pensar, condenando al estudiantado a la insignificancia y conformismo generalizado, que consolidan las relaciones de colonización, dominación y jerarquías. Sustentado en la formación mecánica de los contenidos sin considerar los ritmos diversos del aprendizaje. 

Es claro que el Sistema está estructurado para obtener lo que desea, primero neutralizar al profesorado y posteriormente al estudiantado, implantando una educación globalizada tipo “darwinista” en donde la riqueza y el poder no se distribuye de forma equitativa, tienen más los que disponen de mayor acceso a la información, ante esta situación no es de extrañar que cada vez existen insultantes niveles de riqueza ante la mirada perdida de la pobreza de los desposeídos y olvidados. 

Vivimos en una aldea global de autoritarismo en donde impera la lógica del mercado, de la impunidad, la apariencia, que se adentra en las entrañas de la población y va invadiendo todo su ámbito de vida, trabajo, educación, cultura, economía, política, su ser, hacer y conocer.  Siendo un ingrediente principal para la implantación de las políticas neoliberales impuestas por las instituciones internacionales a través de la financiación condicionada de la educación. 

La educación es vista como insumo para generar formación de personas en capacidades y competencias básicas, que puedan con poco gasto ser capaces de readaptarse a cualquier puesto de trabajo, es decir, obreros aprovechables a lo largo de su vida con el mismo gasto de la empresa. La primacía de la rentabilidad sobre la productividad va alcanzado especial protagonismo la competitividad, se avanza hacia la obsesión por la eficiencia como objetivo primordial del Ser humano. ¿Será entonces la pedagogía un proceso para lograr la esperanza?

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