Ética y desarrollo para la reforma política y del estado

por | Jun 21, 2021 | Opinión | 0 Comentarios

 Rescatar los valores éticos en los políticos debería de generar en las sociedades un clima de confianza que permita, por un lado, ejercer liderazgos que conduzcan a respetar las leyes; y, por otro lado, generar políticas públicas que lleven al pleno desarrollo de sus habitantes, tolerancia por la diversidad y capacidad de compromiso para evitar y generar conflictividad social.

Una autentica reforma política debe incluir comportamientos como el de la transparencia como la principal forma de recuperar el tradicional vínculo de la clase dirigente con la ciudadanía despojando a la política de procesos oscuros en el manejo de la política, brindando canales de acceso a la información y recuperando el valor cívico y responsable del voto y la participación; la gobernabilidad, como principio en que la política es una herramienta que en última instancia se justifica en la gestión y administración de la «cosa pública», por lo que la gobernabilidad debe ser un objetivo primordial en cualquier cambio de sistema político del mundo; y, la representación, como equilibrio de los poderes del estado, de los pesos y contrapesos y bajo el sistema democrático donde el voto sea una herramienta de decisión y a través de su revalorización se acorte aquella distancia entre gobernados y gobernantes que constituya como la principal forma de control democrático más importante.

Las crisis políticas, económicas y sociales, la violencia política, la frustración de amplios sectores juveniles que no encuentran un puesto de trabajo en el sector moderno de la economía, el deseo de abandonar sus países en busca de mejores horizontes, la corrupción, las carencias de políticas para proteger a las mujeres y poblaciones diversas, etc.; y, todo el conjunto de situaciones vividas intensa y cotidianamente que hace vulnerables a las sociedades, ha generado en importantes sectores la idea y el sentimiento, confusos pero acuciantes, de la inviabilidad de los países.

Estamos viviendo cambios de épocas permanentes, donde los procesos de globalización de las economías y de las políticas están transformando radicalmente las estructuras del poder donde en medio de estas crisis, paradójicamente, se producen nuevos enfoques y estudios que renuevan y enriquecen la lectura de nuestras realidades. 

Esa nueva lectura nos ofrece diferentes visiones para entender nuestras historias que deben de plantear la naturaleza de la reconstrucción de los Estados, una interpretación coherente y justa de las actuales dinámicas sociales y la real dirección de los procesos de modernización de los estados. 

Las reformas políticas y de los estados deben de realizarse fundamentalmente con cambios de actitudes, rescatando que los valores de los pueblos son únicos y que sus desarrollos dependerán del desprendimiento individual para convertirse en intereses colectivos como único camino para la paz social y una época de cambios priorizando a las sociedades. 

Hasta la próxima semana.

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