El espíritu de la Revolución para la Educación.

por | Oct 22, 2021 | Opinión | 0 Comentarios

Una de las preocupaciones de la Revolución del 44 se fundo en la calidad del conocimiento y de llegar a niveles excelsos el pensamiento, fundados en un análisis profundo y crítico de la institución educativa “Escuela” sobre su razón de ser, revisando el currículo, la infraestructura gruesa y liviana, la gestión y la labor docente determinaron la urgencia de actualizar la forma de enseñar y aprender. 

Adelantados a la época, desearon impulsar el pensamiento crítico y creativo, pensamiento que se complementan y comparten muchos atributos. El pensamiento crítico forma parte de las capacidades intelectuales superiores del estudiantado: análisis, síntesis, conceptualización, manejo de información, pensamiento sistémico, pensamiento crítico, investigativo y metacognitivo. 

La enseñanza del pensamiento crítico pretendía que se tuviera dominio sobre sobre un repertorio amplio de conocimientos organizados y ventajosos para tomar decisiones y solucionar problemas. La actitud del estudiantado estría encaminada a la búsqueda de pruebas que apoyarán los argumentos, despertar en el estudiantado el deseo de estar bien informado, de estar mentalmente abierto, de adoptar y cambiar una posición cuando tuviera evidencias y razones, de ser sensible al conocimiento y nivel intelectual.   

El desarrollo de la creatividad se encaminaba a desarrollar en el estudiantado el pensamiento creativo, cuyo objetivo era realizar trabajos originales. Generando ideas nuevas, desarrollar la imaginación, habilidades esenciales para la solución de problemas. Lo fundamental se constituyó en contextualizar los contenidos curriculares, en crear analogías y metáforas, pensamiento abstracto y simbólico.

Se asomaba un proceso de cambio en la definición de los objetivos educativos, activando el conocimiento del entorno del estudiantado, el procesamiento de trabajo consistía en el aprendizaje por descubrimiento y no por imposición, con diálogos y debates profesor-estudiantes, estudiantes-estudiantes, identificando ideas previas del estudiante, exponer hechos, analizar documentos, representación, exposición y opiniones relevantes. Desarrollo cognitivo favoreciendo la reflexión sobre su propio pensamiento. 

El profesor-tutor-mediador del aprendizaje, transmitía intencionalmente las experiencias del contexto, social, cultural, político y económico, despertando en el estudiantado el interés por aprender y descubrir lo que sucedía en el medio. Desarrollaba las habilidades de pensamiento cognitivo, metacognitivo, facilitaba la motivación intrínseca comprobando si se alcanzaron los objetivos. 

El clima en el aula era democrático y flexible, compartiendo una visión común sobre el país, trabajo cooperativo para el logro conjunto de los objetivos, el estudiante constructor de sus propios aprendizajes, clave para favorecer el autoconcepto y la autoestima, minimizando la importancia de los errores, la exclusión, la discriminación y racismo. 

“Nada cambiara, sino cambia la educación”.

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