Carta a un Padre-Profesor

por | Jun 18, 2021 | Opinión | 0 Comentarios

Un sentimiento nos une: amamos lo que hacemos día a día en el campo de la educación, para poder ayudar a la niñez y juventud a crecer y madurar, tener conocimiento que pueda ayudarles a afrontar la vida con serenidad, dignidad y humildad. Tu sentido común, pasión y emoción por la enseñanza ha logrado pintar proyectos y tejido sueños en las mentes fértiles de quienes siempre han creído en tu palabra. 

Tu espíritu en el centro educativo siempre es ver a tus colegas como verdaderos aliados, buscando siempre esos espacios que permitan colaborar, evitando la exclusión, discriminación y racismo. Sabes de antemano que cualquier lucha intestina entre el profesorado se traduciría en dificultades para el estudiantado, pues es el yacimiento de jerarquías que significa conflicto y luchas, convirtiendo la escuela en un campo de batalla. 

 Como profesor y padre te has convertido en un gran ejemplo, imponiendo un estilo y técnica de enseñanza a través del grado que impartes o de la asignatura que desarrollas, ya sea en el Sistema Educativo Nacional o privado y/o universitario. Siempre estas impulsando cambios según la necesidad habitual del estudiante, involucrándote en la vida cotidiana, operando pequeñas cosas que producen grandes cambios e iniciando revoluciones hechas siempre sin fusiles. 

El pan de enseñanza que cada día brindas a tus estudiantes está lleno de consideraciones y reafirmaciones que responden a las necesidades de un mundo totalmente distinto al que la escuela obligatoria obliga a enseñar, que pone limites artificiosos para dejar el poder en las manos corruptas e inescrupulosas, que no cree ni confía en los jóvenes aparcándolos de forma interminable. 

Tu enseñanza esta fundida en estrategias para ayudar al estudiantado a vivir, aprender a apreciar la cultura, a contemplar la belleza, a promover la libre asociación e integración del conocimiento a través de la totalidad del Ser.   También tú, como los padres, formas parte de esa figura que se equivoca sin querer. Los padres lo hacen queriendo a sus hijos y el profesor lo hace deseando ayudarles a vivir mejor. 

Querido profesor, frente a ti sentados se encuentran seres deseosos de cambiar el estado de su vida, llenos de miedo, pues el sistema se ha encargado de juzgarlos y los percibe como monstruos, en una fase de confusión de sentimientos y emociones. El estudiantado espera encontrar un grupo sideral y de sociabilidad, que pasa de la casa a un mundo de sentimientos que soporte tempestades y temporales. 

El centro del mudo de la niñez y juventud es en primer lugar la familia, el cual se complementa con la escuela. Es sabido que hay una figura de referencia que desempeña la tarea de formación y exploración del mundo, los padres y el profesorado, quienes edifican el crecimiento a través de la experiencia, en un ambiente interno y externo que condicionara la existencia del Yo interno. 

Se que, desde hoy, existe un nuevo compromiso, ser más útil para el estudiantado, con algunas modificaciones que permitan buscar la verdad y libertad, haciendo de la educación un hecho humanista y emancipador. Creando un espacio de relaciones movidas por la ternura y de formación de verdaderos ciudadanos.  

Rene López
Rene López

Maya K»iché, doctor en educación, investigador, docente universitario de la Universidad de San Carlos de Guatemala, Centro Universitario de Sur Occidente, docente de maestrías del Centro Universitario de San Marcos, del Centro Universitario de Occidente y de la Facultad de Humanidades del Campus de Quetzaltenango de la Universidad Mariano Gálvez.

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