Aniquilamiento Educativo

por | Oct 15, 2021 | Opinión | 0 Comentarios

Octubre 12
“El descubrimiento”
En 1492, los nativos descubrieron que eran indios,
descubrieron que vivían en América,
descubrieron que estaban desnudos,
descubrieron que existía el pecado
descubrieron que debían obediencia
a un rey y a una reina de otro mundo
y a un dios de otro cielo,
y que ese dios había inventado la culpa y el vestido
y había mandado que fuera quemado vivo quien adorara
al sol y a la luna y a la tierra y a la lluvia que la moja.

Hemos crecido en el amor por la vida, en la búsqueda constante de equilibrio y armonía, pero sobre todo en el respeto a la Madre Tierra y el ser humano, y siempre nos ha entristecido el comprobar cómo las instituciones educativas transitan en vía contraria, empeñadas en procesos oficiales de enseñanza-aprendizaje destinados a diseñar un humanismo completamente secularizado, contrario al misterio de la vida, a la cosmovisión de los pueblos, altamente racista, discriminador y excluyente.

La violencia epistémica colonialista hasta ahora ha impedido el diálogo entre pueblos originarios y la instancia educativa oficial, ha obstaculizado un encuentro de saberes, conocimientos, transdisciplinariedad, complejidad, educación y cultura, en círculos que permitan relacionar los nuevos paradigmas de la ciencia, la educación, la investigación con el arte y el pensar de los pueblos originarios milenarios de Mesoamérica.

En Guatemala la Educación no ha superado los postulados de la multiculturalidad, anclándose en modelos como el asimilacionista o el de fusión cultural (meltingpot), De igual forma, se ha creado un pensamiento del profesorado y la administración educativa que se resiste al cambio cuando se habla de los conocimientos de los pueblos originarios, pues lo perciben como una solidaridad caritativa que además tienen la habilidad de enmascarar a través de los discursos, los informes, las estadísticas, la cobertura, los textos, la formación del profesorado y una educación democrática, participativa, incluyente e integradora.

Este planteamiento pedagógico se concentra de iniciativas que adoptan la forma de programas de educación compensatoria con el objeto de reconocer e incluir a los oprimidos y condenados por las instituciones educativas, los discursos políticos neoliberales y transnacionalizados, dando la impresión de que el “problema” desaparece solapando el racismo institucional con las estrategias de manipulación y regresión cultural.

Es frecuente en el Sistema Educativo y en las universidades la generalización negativa respecto a los saberes educativos de los pueblos originarios, por lo que tienden a homogenizar las realidades, a discriminar los saberes y a plantearlos como un problema, dándole preeminencia a la transmisión de la cultura universal (la cultura occidental hegemónica) o creando programas compensatorios especiales, al tiempo que se adoptan mecanismos de escolarización y selección de ingreso que claramente perjudican y deterioran a los pueblos originarios.

Para ver la educación plural como una estrategia de fortalecimiento, uno debe antes tomar seriamente la noción de que la educación puede servir como vehículo eficaz para el cambio social y la emancipación, basada en la realidad, en el conocimiento de la verdadera historia, se les debe enseñar a los estudiantes a realizar la crítica social y se les debe ayudar a entender la disonancia entre nuestros ideales y las realidades sociales.

Para fortalecer a los estudiantes de cara a su participación efectiva en su comunidad, debemos cambiar las formas en que adquieren, ven y evalúan los acontecimientos. Debemos involucrarlos en un proceso de obtención de la verdad histórica en el que se les exija analizar críticamente paradigmas explicativos del conflicto nor-eurocéntrico con los valores y asunciones de sistemas, formas y categorías de los pueblos originarios de Mesoamérica.

También se debe dar a los estudiantes oportunidades para que ellos mismos construyan conocimiento de la realidad, de manera que puedan desarrollar una apreciación sofisticada de la naturaleza, limitaciones y entendimiento, hasta qué punto el conocimiento de la verdadera historia es una construcción social que refleja el contexto social, político, cultural y económico Latinoamericano.

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