Por Fernando Castellanos |

El 13 de septiembre de 1897, según documentos históricos, fue el enfrentamiento entre las tropas revolucionarios de occidente y las del Gobierno de Guatemala.

En ese año, el gobernante de Guatemala era José María Reina Barrios, quien era sobrino de Justo Rufino Barrios. Él decide disolver la Asamblea Nacional Constituyente con el fin de prorrogar su mandato por cuatro años más, lo cual generó un descontento en la población, en especial de los candidatos aspirantes a la presidencia, Próspero Morales, Daniel Fuentes Barrios y José León Castillo.

La molestia era generalizada, pero fue más marcada en el occidente del país, porque el presidente estaba violando la Constitución y dañaba los intereses de muchas personas. El descontento causó que se formaran grupos para defender las leyes.

El 7 de septiembre de 1897, la Municipalidad de San Marcos desconoce al presidente y al día siguiente lo hace la Municipalidad de Quetzaltenango. El ciudadano Siforoso Aguilar, quien se cree era partidario de Prospero Morales, y el acaudalado ciudadano quetzalteco, Juan Aparicio hijo, apoyaba a Daniel Fuentes Barrios.

Aguilar y Aparicio integraban un grupo que conspiraba para derrocar a Reina Barrios, lo que causó el arresto y fusilamiento de ambos, el 13 de septiembre de ese año, en la pared frontal de la desaparecida iglesia colonial de San Nicolás. La acción fue calilficada como un acto de valentía, patriotismo y traición.

El ejército voluntario de San Marcos inició su marcha hacia San Juan Ostuncalco y luego a Quetzaltenango para enfrentar al ejército de Reina Barrios, los planes eran que en la madrugada del 7 de septiembre, los revolucionarios tomarían el Cuartel de Artillería y la Plaza, pero fueron traicionados.

El 13 de septiembre se reúnen las fuerzas revolucionarias provenientes de San Marcos y Ostuncalco, con las de Quetzaltenango, en el lugar aún hoy conocido como “El Nuevo León” y al llegar a El Calvario, se dividen en tres frentes, uno entraría por el cantón San Antonio y tomar La Pedrera, donde se apostaba parte del ejército reinista, otra entraría por la calle Real del Calvario y llegar a la Plaza y la tercera, lo haría por el cantón San Nicolás e intentaría tomar la Artillería. En fin, el enfrentamiento inició al mediodía de ese 13 y concluyó el 14 de septiembre.

Algunas crónicas indican que los revolucionarios eran unos guerreros de saco y sombrero que enfrentaron a el ejército reinista, intentando hacer valer la Constitución. Se cuenta que las calles quedaron regadas con los cuerpos de los combatientes, siendo tantos, que la municipalidad ordenó enterrar los cuerpos en el lugar que se encontraban.

El gobernante Barrios ordenó fusilar al alcalde Sinforoso Aguilar, al ciudadano Juan Aparicio hijo, y a otros personajes que apoyaban a los revolucionarios. Meses después, el empleado de confianza de Aparicio, un inglés llamado Edgar August James Zollinguer, vengó la muerte de su jefe y amigo, porque la noche del 8 de febrero de 1898, se encontró de frente a Reina Barrios y sus guardias. Lo saludó, desenfundó su pistola y le disparó en la boca.

Homenaje

Este viernes, en el Cementerio General de Quetzaltenango, se desarrolla un homenaje a los mártires. En los actos, no participó la mayoría de integrantes del Concejo Municipal y el alcalde, Luis Grijalva.