No es un barco, no es un avión, no es un automóvil: es el “Sea Bubble”, la burbuja del río Sena de París. En estos días prueban este novedoso sistema de taxi acuático.

La nave avanza a 50 centímetros por encima del agua gracias a sus patines de hidroala en fibra de vidrio.

Avanza como un aliscafo, alcanzando entre 12 y 18 km/h. Sin ruido ni olas, su motor a hidrógeno no produce CO2.

La idea es que sirva como método de transporte alternativo. Con capacidad de hasta cuatro pasajeros, el cliente llamará a la ‘burbuja’ con una aplicación como Uber.

Por menos de 10 euros por viaje, podrá evitar los embotellamientos y disfrutar del paisaje de la capital francesa desde el río.

Después de las pruebas realizadas, el creador, el navegante Alain Thébault, espera convencer a las autoridades parisinas y obtener el permiso para ofrecer el taxi del futuro.

Con información de Radio Francia Internacional