Cinco indígenas, incluida una destacada dirigente, fueron asesinados el martes a tiros en un ataque atribuido a disidentes de las FARC en un pueblo ubicado en una conflictiva región montañosa del suroeste de Colombia, informó el Ministro de Defensa, Guillermo Botero.

La masacre se registró en el pueblo de Tacueyó, en el departamento del Cauca, una zona estratégica para el narcotráfico y en la que tienen presencia disidencias de las FARC que se apartaron del acuerdo de paz firmado en 2016 para acabar un conflicto armado que ha dejado 260.000 muertos.

Una investigación inicial indica que la masacre fue en aparente represalia por la captura de tres miembros de un frente residual de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).

“He dado instrucciones para que la Fuerza Pública mantenga operaciones en Tacueyó, Cauca, luego de que las Fuerzas Militares reportaran el asesinato de cinco guardias indígenas”, dijo en su cuenta de Twitter Botero, quien aseguró que de acuerdo con la información preliminar la matanza fue perpetrada por presuntos disidentes de las FARC.

Los guardias indígenas fueron atacados por hombres que viajaban en un vehículo de color oscuro, según la Asociación de Cabildos Indígenas del Norte del Cauca. Los agresores también prendieron fuego a una ambulancia que atendía a los heridos, informó la agrupación.

Decenas de indígenas colombianos han sido asesinados en años recientes junto con líderes sociales tras la firma del acuerdo de paz de 2016, debido a que los grupos armados y disidentes se disputan el control de antiguos territorios rebeldes y las lucrativas rutas del trasiego de drogas.

“¿Hasta cuándo la matanza?” se preguntó la Organización Nacional Indígena de Colombia al darse a conocer la noticia del ataque.

Las guardias indígenas protegen sus comunidades y no portan armas de fuego. La Organización de Estados Americanos identificó a uno de los muertos como Cristina Bautista, líder espiritual de la comunidad Neehwe’sx del suroeste colombiano.

El presidente Iván Duque ordenó un ataque militar en el lugar en respuesta a la masacre y prometió llevar ante la justicia a los responsables.

“Condenamos asesinato de miembros de guardia indígena”, señaló vía Twitter.

Líderes de la desmovilizada guerrilla de las FARC anunciaron a finales de agosto su regreso a la lucha armada, en el mayor golpe al acuerdo de paz firmado para acabar un conflicto armado de más de medio siglo.

El anuncio, aduciendo que se incumplió la implementación del acuerdo, amenaza con aumentar la violencia y los ataques de los grupos armados, pero también con incrementar los asesinatos y represalias contra exguerrilleros que conformaron un partido político y se integraron a la sociedad como parte del pacto.

El acuerdo de paz permitió que más de 13.000 miembros del grupo guerrillero, incluidos casi 7.000 combatientes, depusieran las armas, se sumaran a la sociedad y debutaran en la política, aunque con el paso de los meses muchos se apartaron alegando incumplimientos y comenzaron actividades de narcotráfico y minería ilegal en selvas y montañas.

Con información de La Voz de América