Ocho años del día en que el volcán de Fuego transformó el mapa y el corazón de Guatemala

Jun 3, 2026 | Actualidad, Clima, Nacionales, Portada, Sucesos | 0 Comentarios

Con información de Fernando Castellanos.


El calendario marca este miércoles 3 de junio el octavo aniversario de una de las catástrofes naturales más dolorosas y profundas en la historia reciente de Guatemala.

En 2018, la furia del volcán de Fuego sepultó comunidades enteras, dejando una herida abierta que, casi una década después, sigue resonando en la memoria colectiva del país y en el duelo de miles de familias.


Aunque el coloso ya registraba una actividad inusual desde las primeras horas de la mañana de aquel domingo, el punto de quiebre ocurrió pasado el mediodía.

Nubes ardientes de gases, ceniza y rocas —conocidas técnicamente como flujos piroclásticos— descendieron a más de 80 kilómetros por hora por las barrancas del volcán.

En cuestión de minutos, el material incandescente arrasó de forma implacable con todo a su paso:

Zonas de impacto: La comunidad de San Miguel Los Lotes prácticamente desapareció del mapa, mientras que El Rodeo y sectores aledaños a San Juan Alotenango sufrieron daños catastróficos.

Sin tiempo de reacción: Las viviendas, los caminos y los árboles quedaron sepultados bajo toneladas de sedimentos volcánicos ardientes que alcanzaron temperaturas extremas.

Las cifras de una tragedia con rostro humano
El balance oficial dejó un saldo de más de 200 personas fallecidas de forma confirmada, aunque organizaciones locales y sobrevivientes estiman que la cifra de desaparecidos que quedaron bajo el material es mucho mayor.

La densa lluvia de ceniza obligó al cierre del Aeropuerto Internacional La Aurora y cubrió de gris varios departamentos del territorio nacional.

Más allá de los datos logísticos, la efeméride evoca las secuelas sociales que persisten:

Familias fracturadas: Cientos de niños quedaron en la orfandad y familias enteras fueron disgregadas durante los caóticos procesos de evacuación y albergue.

El largo proceso de reubicación: Miles de sobrevivientes perdieron sus medios de vida agrícolas y debieron enfrentar un complejo proceso de reconstrucción psicológica, económica y habitacional en nuevos asentamientos.

Ocho años después, las faldas del volcán de Fuego lucen distintas, pero el silencio en las zonas de exclusión sigue siendo un homenaje permanente a las víctimas.

La fecha se mantiene en el país como un recordatorio crucial sobre la importancia de la prevención, la gestión de riesgo en zonas vulnerables y la resiliencia de un pueblo que no olvida a los suyos.

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