Por Byron Lucas.
Fotos Dr. Sergio Fuentes.
La iglesia San Nicolás, ubicada en el departamento de Quetzaltenango, es una joya arquitectónica con una de las fachadas más impresionantes de la región. Su diseño gótico, inspirado en la Catedral de Winchester, Inglaterra, la convierte en un referente cultural y religioso.

Su historia se remonta a finales del siglo XIX, cuando se encontraba en el centro de Quetzaltenango. Sin embargo, el devastador terremoto de abril de 1902 destruyó el templo original. Las imágenes y objetos sagrados que lograron sobrevivir fueron resguardados en un oratorio perteneciente a las familias Ixcaraguá Mendoza y Pisquí.

En busca de un nuevo hogar para la iglesia, el párroco encontró un terreno en el cantón La Democracia, que fue donado en 1909. Allí, junto al actual parque Benito Juárez, comenzó la construcción del nuevo templo, un proyecto que avanzó con paciencia y esfuerzo durante varias décadas. Finalmente, en 1940, la obra llegó a su fin y fue bendecida e inaugurada en 1946, en el quinto viernes de Cuaresma.

Pero la transformación de San Nicolás no se detuvo ahí. En 1959, se incorporó un majestuoso órgano tubular, único en su estilo en el país. Ese mismo año, maestros italianos iniciaron la decoración del interior del templo, aplicando detalles en polvo de oro que realzaron su esplendor.

El legado de la iglesia se consolidó en 1975 con la llegada de sus famosas campanas, traídas desde Italia y bendecidas durante la Semana Santa de ese año.
Hoy, la iglesia de San Nicolás sigue siendo un símbolo de fe, arte y tradición, cautivando a quienes la visitan con su imponente arquitectura y su fascinante historia.
