Hace un siglo, en 1925, comenzó la construcción del Túnel de Santa María de Jesús, una obra clave para el paso del Ferrocarril de Los Altos. Entre 1925 y 1927, privados de libertad trabajaron en su excavación sin maquinaria moderna, utilizando únicamente dinamita para atravesar el macizo rocoso.

Finalmente, en 1930, el túnel fue inaugurado en el kilómetro 208 de la ruta entre Quetzaltenango y Retalhuleu. Con 227 metros de longitud y un solo carril, facilitó el transporte ferroviario hasta 1933, cuando una tormenta lo dañó severamente durante el gobierno de Jorge Ubico, obligando a su cierre.

No fue hasta 1950 que se realizaron trabajos de mantenimiento y el túnel fue habilitado para el tráfico vehicular, esta vez con dos carriles.

Aunque aún no ha sido declarado Patrimonio Cultural de la Nación, su valor histórico es innegable. A lo largo de un siglo, el Túnel de Santa María ha sido testigo del desarrollo del transporte en la región y sigue siendo una estructura emblemática de Quetzaltenango.
