«Un infierno total»: sobreviviente de cárcel El Chipote de Nicaragua

Ago 31, 2021 | Internacionales, Not Available, Política | 0 Comentarios

Torturas físicas, ver morir compañeros y hasta pensamientos suicidas conforman los recuerdos de los 11 días que pasó el exmiembro de los cuerpos de seguridad nicaragüense, Albenis Bermúdez, detenido en el Complejo Policial Evaristo Vásquez. El sitio es conocido popularmente como el “Nuevo Chipote”.

Bermúdez fue enviado a la prisión tras desertar de su cargo por no estar de acuerdo con agredir a los jóvenes que protestaban en abril del 2018.

El nicaragüense conversó con la Voz de América en Costa Rica y contó su historia en esa temida cárcel situada en las afueras de Managua y de la cual salió, como él describe, “bajo condiciones de amenazas y casi muerto”.  Explica que fue lanzado a la laguna de Tiscapa, ubicada en la parte sureste de la ciudad de la capital nicaragüense.

“Yo que fui a dejar a muchas personas ahí, conocí, pero nunca pensé en vivirlo personalmente, es un infierno total porque sabes que te estás encontrando con personas transformadas en monstruos, personas que no tienen corazón y sabiendo que ese lugar no tenés forma respirar, te falta el aire, te falta el sol, te falta todo lo que necesitas como ser humano”, relató a la VOA.

Bermúdez hoy se encuentra refugiado en Costa Rica y por fin pudo hablar dando su nombre después de un largo anonimato que comenzó para él en 2019, cuando contó su historia por primera vez tras salir de El Chipote. Hoy afirma que lo único que lo sostuvo con vida durante esos momentos fue su devoción y pensar en sus seres queridos.

“Debido a las torturas que recibí, sentía que mi cuerpo ya no tenía vida. Simple y sencillamente pensaba en mi familia en esos momentos y entregar mi vida a Dios que fue lo que me tocó hacer. Tuve que decirle a Dios, aquí estoy, dame fuerzas hasta donde aguante”, recordó Bermúdez.

Agregó que día a día las torturas hicieron su estadía más amarga en esa cárcel ubicada en una colina de Managua.

“Son días que no los olvidaré porqué no podía dormir con mi cuerpo torturado completamente, desprendieron piezas dentales, me arrancaron partes de las uñas de mis pies, choques eléctricos, quitándome la vida de una forma que no esperé”, contó el exmiembro de la fuerza policial.

Al ser cuestionado sobre las razones que lo llevaron a desobedecer las órdenes dadas por el gobierno nicaragüense en el marco del estallido de la crisis sociopolítica de abril del 2018, Bermúdez respondió que lo hizo por su familia y las personas que buscaban una paz. Sin embargo, resaltó que no fue el único que desertó.

Relatos de abusos

“En esa cárcel nos metieron a tres compañeros, porque no solo a mí me capturaron, capturaron a nueve compañeros que desertaron (…) Tuve la oportunidad al séptimo día de quitarme la vida pero no hallaba ni con qué ni cómo, porque estaba en un lugar incómodo, vi morir a dos de mis compañeros de trabajo en mis hombros, ensangrentados, violados”, contó entre lágrimas Bermúdez después de la presentación del libro Tribunal de Conciencia: La Violencia Sexual como crimen de lesa humanidad bajo el régimen Ortega- Murillo, Nicaragua 2018 de Fundación Arias para la Paz. 

“Nuestra esperanza es que sirva de prueba y de base para llevar a los responsables a los tribunales internacionales (…) El mensaje realmente es que no vamos a dejar impunes a los responsables de la violencia sexual, ni de la opresión del un pueblo”, sentenció la presidenta de esa fundación, Suzzane Fischel, tras presentar el libro que contiene el testimonio de Bermúdez.

Aunque la publicación logra unir los relatos de personas torturadas tras las protestas de abril del 2018, para Fischel también es un documento que compendia historia de solidaridad, compromiso y lucha por la justicia.

“Mi mensaje para todos los nicaragüenses es que sean más fuertes. Les pido de que no se rindan, sean perseverantes y solidarios, somos seres humanos los que estuvimos viviendo esta situación (de estar presos) con éstas personas (del gobierno) en Nicaragua”, finalizó Bermúdez.

Con información de Armando Gómez / Voz de América / Fotografía ilustrativa Houston Castillo Vado