Por Fernando Castellanos |
La Iglesia Católica conmemora hoy el episodio del Monte Tabor. El mensaje central para esta jornada se enfoca en la capacidad de «hacer espacio» a la palabra de Dios y del prójimo.
Este 1 de marzo, la comunidad católica celebra el Segundo Domingo de Cuaresma, un tiempo de preparación espiritual que hoy invita a la contemplación a través del relato de la Transfiguración del Señor.
El Evangelio de este día, tomado de Mateo 17, 1-9, narra cómo Jesús conduce a sus discípulos Pedro, Santiago y Juan a lo alto de un monte, donde su rostro y vestiduras se tornan resplandecientes, revelando su divinidad junto a las figuras proféticas de Moisés y Elías.
La voz desde la nube: «Escúchenlo»
El pasaje bíblico alcanza su punto máximo cuando una nube luminosa cubre a los presentes y se escucha una voz celestial que proclama: «Este es mi Hijo amado, escúchenlo». Este mandato, que infunde temor y asombro en los discípulos, es el eje sobre el cual gira la reflexión eclesial de este año.
Ante la propuesta de Pedro de construir tres chozas para perpetuar el momento, Jesús los insta a bajar del monte y a no temer, pidiéndoles discreción sobre lo vivido hasta que se cumpla el misterio de la resurrección.
El Mensaje de Cuaresma 2026
En sintonía con este pasaje, el Papa León XIV, en su mensaje para la Cuaresma de este año, subraya que la disposición a escuchar es el primer signo del deseo de entrar en relación con el otro.
«Hacer espacio a la Palabra a través de la escucha es fundamental. Entrar en esta disposición interior significa dejarnos instruir por Dios para escuchar como Él», destaca el Sumo Pontífice.
Claves para la reflexión hoy:
Relación personal: La Cuaresma se presenta como la oportunidad de establecer un vínculo directo con Jesús a través de la oración.
Atención a la realidad: Escuchar a Dios implica también estar atentos a la voz de quienes nos rodean, reconociendo que Dios mismo es un «Dios que escucha» a sus hijos.
Transformación interior: Así como Jesús se transfiguró, la Iglesia invita a los fieles a buscar una renovación personal mediante la receptividad y la caridad.











