Con información de agencias internacionales.
Tras el operativo en el estado de Jalisco donde fue abatido Nemesio Rubén Oseguera Cervantes, alias El Mencho, líder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), se han registrado intensas reacciones en distintos puntos del país que han marcado las horas posteriores a su muerte.

El operativo contra El Mencho, uno de los narcotraficantes más buscados por las autoridades mexicanas y estadounidenses, fue llevado a cabo por fuerzas federales en el municipio de Tapalpa y terminó con su muerte, según reportes de medios y fuentes de seguridad.

A raíz de esta acción, grupos criminales han respondido con una oleada de bloqueos carreteros, incendios de vehículos y disturbios en diversas entidades, incluida la capital jalisciense y zonas del occidente y el bajío mexicano.
Se han reportado bloqueos con autos incendiados y cierres de carreteras federales y estatales en varios estados, lo que ha generado alarma entre la población civil.

La violencia no se ha limitado a una sola región, pues las autoridades han informado de narcobloqueos y quema de unidades en al menos diez estados, entre ellos Jalisco, Michoacán, Colima, Guerrero, Nayarit, Tamaulipas, Oaxaca, Guanajuato, Aguascalientes y Zacatecas.
Estas acciones han afectado carreteras federales y locales, e incluso motivado la suspensión del transporte público en algunas zonas como medida preventiva para salvaguardar a la ciudadanía.

En respuesta a la situación de seguridad, autoridades han implementado despliegues de fuerzas federales y estatales para contener los hechos violentos y restablecer el orden.
En algunos lugares las autoridades han exhortado a la población a permanecer en sus hogares y evitar transitar por zonas de riesgo hasta que se normalice la situación.

Las reacciones violentas reflejan tanto la capacidad de las estructuras delictivas para generar caos como los retos que enfrenta el Estado para garantizar la seguridad ante eventos de alto impacto como la caída de un líder criminal de esta magnitud.











