Un centro de estudio con sede en Washington, DC, acaba de publicar una hoja de ruta para navegar la pandemia del nuevo coronavirus y dirigir a Estados Unidos a una recuperación de la crisis económica y social provocada por la enfermedad.

El estudio del American Enterprise Institute, que investiga asuntos del gobierno, política, economía y bienestar social, también incluye una estrategia para mantener la alerta ante nuevas epidemias que puedan presentarse en el futuro.

El plan consta de cuatro fases: 1. Reducir la propagación, 2. Reapertura gradual por estados, 3. Establecer una protección inmunológica y levantar la distancia social y 4. Restablecer la preparación para una próxima pandemia.

El reporte sugiere puntos comprobables para identificar cuándo podrán hacerse esas transiciones y comenzar a reabrir el país para los negocios y las familias.

EI documento, fechado el 28 de marzo y firmado por cinco especialistas médicos y judiciales, establece una cooperación entre el gobierno federal, los estados y las instituciones de atención de la salud, y advierte que es un proceso que ha de tomar tiempo para asegurar que la infraestructura está lista para cada transición.

El estudio propone mejorar los datos para identificar las áreas de propagación y la tasa de exposición e inmunidad de la población, mejorar las capacidades de atención de la salud para la identificación temprana de brotes y su contención, y establecer los tratamientos terapéuticos y profilácticos que sirvan para proteger a las personas más vulnerables y ayudar a rescatar a los pacientes más afectados.

En la fase uno de reducir la propagación, el instituto afirma que las medidas de aislamiento individual tomadas hasta ahora con el cierre de comercios y escuelas, espacios públicos, etcétera, deben permanecer vigentes en cada estado hasta que la transmisión se haya reducido de una forma cuantificable y la infraestructura de salud pueda ser incrementada para manejar el brote y atender a los enfermos.

La segunda fase de reapertura gradual por estados tendrá lugar cuando estos puedan satisfacer la demanda de diagnósticos, tratamientos y aislamiento de los casos de COVID-19 y sus contactos.

Durante esta fase, las escuelas y comercios podrán reabrir y gran parte de la vida normal podría reanudarse de una manera paulatina, aunque algunas medidas de distanciamiento social y reuniones públicas se mantendrían para evitar una nueva aceleración de las transmisiones.

Las personas mayores de 60 años y quienes presenten afecciones de salud, deberán, sin embargo, limitar su tiempo comunitario.

El documento hace énfasis para esta etapa una mejoría de la higiene pública y limpiezas profundas rutinarias en espacios compartidos. Inicialmente, se pedirá a las personas que utilicen las máscaras faciales para reducir el riesgo de propagaciones asintomáticas.

La fase tres de establecer protección de inmunidad y levantar la distancia física existente podrá aplicarse cuando estén disponibles herramientas seguras y efectivas para mitigar el riesgo de COVID-19, entre ellas una vigilancia amplia, terapias que puedan rescatar a pacientes con infecciones graves o prevenir el contagio de gravedad de las personas de mayor riesgo, o cuando exista una vacuna.

La última fase de restablecer la preparación para una próxima pandemia será aplicable después de derrotar con éxito al COVID-19. Será necesario asegurar que Estados Unidos nunca estará más mal preparado para enfrentar una nueva amenaza de enfermedad infecciosa.

Esto requerirá inversiones para investigación y desarrollo de iniciativas, la expansión de infraestructura y fuerza de trabajo de salud pública y atención de la salud, y claras estructuras de gobierno para ejecutar fuertes planes de preparación, concluye el estudio.

Con información de La Voz de América