Las inundaciones sin precedentes provocadas por la tormenta Harvey, que ha causado al menos tres muertos. Houston, de unos 2,3 millones de habitantes y seis en el área metropolitana, seguía paralizada por las inundaciones, cuyo pico se espera para el miércoles o jueves.

Estados Unidos amanece este martes en alerta para atender las masivas inundaciones provocadas por la tormenta Harvey en el sureste del país, que el presidente Donald Trump consideró históricas y cuya recuperación anticipó como un «largo y difícil camino».

«Nunca hubo nada parecido», dijo el mandatario sobre las torrenciales lluvias que azotan la costa del estado de Texas sobre el Golfo de México, desatadas desde que Harvey tocara tierra el viernes, degradándose de huracán categoría cuatro a tormenta tropical. «Es histórico», agregó desde la Oficina Oval, mientras Harvey avanzaba hacia el este, hacia el vecino estado de Luisiana, tras dejar literalmente bajo agua a Houston, la cuarta ciudad más grande del país y capital de la industria petrolera estadounidense, perturbada por la catástrofe al igual que el sector financiero.

Aunque el pronóstico era incierto, la amenaza principal seguía siendo el aumento de las aguas. Houston, de unos 2,3 millones de habitantes y seis en el área metropolitana, seguía paralizada por las inundaciones, cuyo pico se espera para el miércoles o jueves.

Socorristas en botes, camiones y helicópteros ayudaban a cientos de residentes. Unas 2.000 personas ya habían sido rescatadas y la Agencia federal para la gestión de emergencias (FEMA) estimaba recibir 30.000 en refugios temporales.

Houston , bloqueada 

La ciudad estadounidense de Houston, que sufre inundaciones sin precedentes provocadas por una tormenta Harvey con pronóstico «incierto», esperaba atender a más de 30.000 refugiados y se encontraba cada vez más aislada este lunes. Hasta el momento, la tormenta dejaba tres muertos y un quincena de heridos, en tanto los informes de otras víctimas aún no han sido confirmados. En la costa texana, la primera en ser golpeada la noche del viernes cuando Harvey era un huracán de categoría 4 –en una escala de 5–, autoridades y vecinos evaluaban los dañosdejados por este fenómeno, el más fuerte en azotar Estados Unidos desde 2005 y Texas desde 1961. El Centro Nacional de Huracanes aseguró que no existen precedentes de inundaciones de este tipo, dato que el Servicio Meteorológico Nacional confirmó a través de su cuenta de Twitter: «Este fenómeno no tiene precedentes y la totalidad de su impacto es aún desconocida y puede ir más allá de todo lo ya experimentado».

Las torrenciales lluvias anegaron las principales carreteras de Houston, dificultando los esfuerzos de las personas que trataban de ponerse a salvo. «Es una locura ver cómo las calles por las que manejas todos los días están completamente bajo el agua», contó a la agencia France Presse John Travis, un residente de la ciudad.

Los servicios de emergencia pidieron a los residentes situarse en las partes más altas de la ciudad o en los techos de las viviendas (no en los áticos), para poder ser rescatados por los helicópteros. Hasta ahora se han realizado unos 1.500 rescates. Los operadores del número de emergencia 911 en Houston recibieron 56.000 llamadas en un lapso de 15 horas.

Las autoridades temen que la situación se agrave cuando en los próximos días descienda el agua del interior del estado a las localidad de la costa.

Visita de Trump

El viaje de Trump fue anunciado luego de que el presidente, que estuvo el fin de semana en la residencia de descanso de Camp David, analizara con su gabinete la crisis desatada por Harvey. En un principio dijo no querer interrumpir las labores de emergencia

Trump, que no ha querido repetir la tardía reacción del presidente George W. Bush con el huracán Katrina, que dejó 1.800 muertos en Nueva Orleans en 2005, también celebró la actuación general para evitar una catástrofe.