Por Erick Colop |

Ser taxista en Xela se ha convertido en uno de los trabajos más peligrosos, debido a la vulnerabilidad que representa prestar este servicio, pues son víctimas de extorsión, robo, asalto e incluso secuestro.

“Hace un mes unos compañeros fueron golpeados y amarrados, les quitaron su teléfono y el dinero del dia”, detalló un taxista, quien por seguridad omitió su identidad.

Según el entrevistado, se ha librado cuatro veces de ser asaltado, porque las personas que piden carreras les dicen en un lugar, luego cuando llegan piden que avancen y en ocasiones los puntos son desolados.

La ruta más complicada para los taxistas es La Esperanza, porque en ese punto han ocurrido la mayoría de hechos violentos.

“Las autoridades de seguridad no nos apoyan y por la necesidad tenemos que seguir trabajando”, explicó el taxista.