La alcaldía de París rechaza las acusaciones de dejadez por parte de la prensa británica, afirmando que ha aumentado el personal de limpieza. A seis meses de las elecciones municipales, la alcaldesa Anne Hidalgo sostiene que es imposible poner “un recolector de basura detrás de cada parisino” y apela al civismo.

Graffitis que proliferan y nadie borra, patinetes y bicicletas abandonados en las calles, personas durmiendo en las aceras en medio de deyecciones caninas y colillas de cigarrillos: para el diario británico The Guardian, “la Ciudad Luz y del romance se ha convertido en un viejo pueblo sucio o, como a los locales les gusta llamarla, ‘Paris poubelle’ (París basurero)”.

Es cierto que los parisinos, cuya reputación de quejosos es mundial, se muestran particularmente hartos de la suciedad local. De hecho, de cara a las elecciones municipales de 2020, una encuesta reciente de Ifop refleja que la limpieza ocupa el primer lugar (69%) entre las motivaciones de los parisinos para tomar su decisión en marzo, por delante del control de la contaminación (65%) y la seguridad de los bienes y las personas (63%).

La alcaldesa Anne Hidalgo se defendió este lunes de las acusaciones del rotativo de izquierda británico. «No vamos a poner un basurero detrás de cada parisino”, sostuvo la funcionaria, quien va a pelear en marzo por un segundo mandato.

«Salió el mismo artículo sobre Roma en abril, el mismo artículo sobre Londres del The Guardian hace un año», comentó Anne Hidalgo, reconociendo sin embargo que «obviamente no estaba satisfecha con la situación”.

Hidalgo instó a los ciudadanos a que se hagan cargo de la lucha contra la suciedad en París, uno de los temas principales de las elecciones municipales de marzo de 2020.

El artículo de The Guardian publicado el domingo recuerda que cada año, la alcaldía de París gasta 550 millones de euros para eliminar las 16 toneladas de excrementos de las aceras parisinas, recoger las 350 toneladas de colillas de cigarrillos y vaciar los 30.000 contenedores de basura de la capital. Para Hidalgo, no se trata tanto de un problema de recursos económicos, sino de comportamiento cívico.

«He sido la alcaldesa que le ha dedicado más recursos suplementarios: ahora estamos con casi 600 millones de euros de gasto público municipal en la limpieza de nuestras calles», enfatizó Hidalgo. Y agregó: «Creo que hay que volver a lo básico, a la educación en el respeto, al respeto por los demás, al respeto por el medio ambiente, al respeto por el lugar donde vivimos», recalcó entrevistada por la radio France Inter al día siguiente de la publicación del artículo.

La alcaldesa socialista señaló que París tenía «personal adicional en todas partes» y «creó equipos de limpieza de emergencia», garantizando también «mucho trabajo con las escuelas» y «a nivel barrial».

Además, Hidalgo citó la aplicación municipal «Dans ma rue» (en mi calle), que permite a los ciudadanos denunciar actos de vandalismo y solicitar «acciones inmediatas».

Entretanto, la incapacidad de las autoridades para luchar eficazmente contra suciedad en París se ha convertido en uno de los principales argumentos de la oposición de cara a los próximos comicios.

Con información de Radio Francia Internacional