Por Fernando Castellanos

La Revolución del 20 de octubre de 1944 -también llamada Revolución de Octubre o Revolución de 1944- fue un alzamiento cívico militar que tuvo lugar el 20 de octubre de 1944 en Guatemala, mediante el cual se derrocó al presidente provisorio del país, Federico Ponce Vaides y se constituyó una Junta Revolucionaria provisional, compuesta por Francisco Javier Arana, Jorge Toriello Garrido y Jacobo Árbenz Guzmán.

Algunos de sus mayores aciertos fueron: disolver la Asamblea Nacional Legislativa anterior y suprimir el permiso personal de vialidad. Se derogó el decreto que eximía de responsabilidad criminal a los propietarios de fincas rústica y administradores, por los crímenes que cometieran contra individuos encontrados robando animales, frutos o productos forestales.  Se otorgó la autonomía a la Universidad de San Carlos de Guatemala, se derogó la Constitución de la República, se convocó a constituir la Asamblea Nacional Legislativa y además se creó el Comité Nacional de Alfabetización.

El aspecto más importante, interpretando el sentir nacional de transformación, fue el trabajo como un derecho del individuo y una obligación social. La protección que ofreció al capital y al trabajo con leyes que regularon las relaciones entre estos factores de la producción.

Se regularon los contratos individuales y colectivos de trabajo, se estableció el salario mínimo, especialmente quedó vedada la posibilidad de pagar el trabajo con bienes materiales que no fueran dinero de curso legal. Se regularon las horas de trabajo diurno y nocturno, se estableció el derecho a vacaciones.

Quedó establecido también el derecho a la libre sindicalización, el derecho a huelga y paro, la protección a la mujer y al menor de edad, (con la prohibición de trabajar para los menores de 14 años). Se estableció la indemnización laboral por despido sin causa justificada. En este renglón se considera se encuentra la fortaleza de la Revolución de Octubre y también uno de los aspectos centrales que la arrastraría a su destrucción.

Otro aspecto importante y polémico fue el reconocimiento de la propiedad privada con una función social. Quedaron prohibidos los latifundios por causa de utilidad o necesidad pública o interés legalmente comprobado, podía ordenarse la expropiación de la propiedad privada, previa indemnización. Este artículo constitucional fue controversial. Además, pasaron a ser propiedad del Estado los bienes de dominio público como las aguas, ingresos fiscales y municipales, el subsuelo de la nación, así como los yacimientos de hidrocarburos y minerales.

En general se puede afirmar que la Constitución de 1945 tiene un sesgo predominantemente social. Posiblemente los aspectos centrales en los que el gobierno de Arévalo Bermejo (1945-1951) intentó cambiar la realidad fue a través de la reforma bancaria y monetaria con la incorporación de Guatemala al Fondo Monetario Internacional y al Banco Mundial, así mismo con la Ley Monetaria y la Ley de Bancos aprobada a finales de 1946. Se creó el Instituto Guatemalteco de Seguridad Social -IGSS-, como aporte a la previsión social. También se estableció el Instituto de Fomento a la Producción -INFOP-, como banco para el desarrollo agrícola e industrial.

El Código de Trabajo de 1947 fue otra de las grandes innovaciones de la época, las huelgas de trabajadores se hicieron presentes en disputas del momento amparadas por derechos legales. La novedad de aquel tiempo fue la profundidad de los cambios que los legisladores y el gobierno intentaban imprimir a sus leyes. No se quería volver al pasado, un pasado cargado de injusticias y gobiernos dictatoriales.

Jacobo Árbenz Guzmán (1951-1954) el quetzalteco, encabezó el segundo gobierno de la Revolución de Octubre.

Valiéndose del apoyo de fuerzas políticas radicales, Arbenz promovió una mayor profundización en los cambios y transformaciones del país.

Su proyecto de gobierno estuvo marcado por la construcción de la Hidroeléctrica de Jurún Marinalá, la carretera al Atlántico y el Puerto Santo Tomás de Castilla; pero su mayor esfuerzo se centró en la transformación del área rural.

El proyecto de mayor impacto social fue la Ley de Reforma Agraria conocido popularmente como Decreto 900; y su brazo financiero, la Ley del Banco Nacional Agrario. La Reforma Agraria tocó los intereses de la Compañía Frutera de Guatemala (United Fruit Company), con propiedades en la Costa Sur e Izabal; pero también la de muchos latifundistas, a la postre el sector más importante dentro de las clases poderosas.

Las buenas intenciones de los revolucionarios fueron sepultadas por un anticomunismo feroz, propagado por la nación más poderosa del mundo en aquel momento, enterrando con esto las aspiraciones de construcción de una utopía que muchos guatemaltecos aún hoy añoran.

La energía utópica liberada por la Revolución de Octubre arrastró a Guatemala hacia la modernidad económica y social al poner en vigencia una legislación acorde al momento histórico. Pero, con su caída, también abrió paso a una reacción conservadora que solamente después de más de treinta años de conflicto armado interno dio paso a una reforma política necesaria en nuestro país. Esta reforma política, que integraría a sectores de izquierda al panorama político nacional, fue posible solamente con el advenimiento de los Acuerdos de Paz.

Fuentes: MundoChapin.com   El Libro, Energía Utópica, La Revolución de Octubre y los Acuerdos de Paz, por el Dr. Oscar Peláez Almengor noticias.com.gt