Durante su juventud, fue partidario de la guerra contra Vietnam. Hoy, la retórica de Bolton contra el régimen iraní recuerda las acusaciones lanzadas en los años 2000 para justificar la invasión de Irak.

Poco ha cambiado John Bolton desde los años 80: luce el mismo bigote, el mismo corte y las mismas gafas. Su retórica bélica también ha sido constante.

“Bolton tiene un largo historial de promover intervenciones militares de Estados Unidos en otros países. En Irak fue uno de los ideólogos de la intervención. También ha hablado sobre la necesidad de una guerra en Irak, en Corea del Norte y abraza entusiastamente la idea de una intervención militar en Venezuela”, observa Juan Carlos Hidalgo, analista especialista de América latina en el Instituto Cato, un centro de reflexión de tendencia liberal.

A principios de mayo, Bolton, quien desempeña el cargo de asesor de seguridad nacional de Donald Trump, anunció el despliegue de un portaaviones y de bombarderos en Medio Oriente, en respuesta a amenazas armadas de Irán que al día de hoy no quedan muy claras.

América latina: el patio trasero de EE.UU

En enero pasado, Bolton puso en alerta a la prensa y a las cancillerías: apareció en una conferencia de prensa con un cuaderno bajo el brazo. Los fotógrafos lograron identificar un apunto inquietante que mencionaba el despliegue de 5.000 soldados en Colombia.

El halcón de la Casa Blanca, quien teorizó la existencia de una “troika de la tiranía de Caracas a La Habana pasando por Managua”, considera además a América latina como el patio trasero de Estados Unidos.

“Se refiere a América latina como al patio trasero de Estados Unidos. En su discurso de Miami relacionado con Venezuela, Bolton dijo explícitamente que la doctrina Monroe estaba viva», apunta el analista Juan Carlo Hidalgo.

«Es un nivel de retórica que no veíamos por parte de una administración estadounidense como en 30 años: básicamente admitiendo que el hemisferio es el territorio exclusivo de política estadounidenses y que no se iba a permitir la interferencia de otros países en la región”, agrega Hidalgo, en conversación con RFI.

Tal política ha surtido efectos, sobre todo en América central: “Vemos posiciones de EEUU muy fuertes con respecto a que varias naciones centroamericanas cambiaron el reconocimiento diplomático de Taiwán a China. Estados Unidos ha aplicado sanciones diplomáticas a esos países, lo cual da a entender de que la región tiene que acomodarse a los intereses de Washington so pena de recibir sanciones”.

Intervencionismo y unilateralismo

La táctica de John Bolton no es nueva: fue partidario de la guerra de Vietnam durante su años de estudios en Yale; luego, abogó por un ataque preventivo contra Corea del Norte cuando era comentarista de la ultra conservadora Fox News, y como consejero de George W. Bush, militó por la intervención en Irak. Y pese a que estuviera basada en acusaciones mentirosas contra Saddam Hussein, Bolton nunca se arrepintió por ella.

Además de su intervencionismo, Bolton se ha caracterizado por su línea unilateralista. En un discurso ante la Organización Sionista de Estados Unidos (ZOA), el asesor de Trump arremetió sucesivamente contra el Consejo de derechos humanos de Naciones Unidas, la Corte Penal Internacional, y la Agencia de Naciones Unidas para los refugiados palestinos.

Pero su crítica más dura la formuló en contra del Acuerdo internacional sobre la energía nuclear iraní del cual se retiró Estados Unidos.

Acabar con el régimen iraní: la obsesión

«La administración filtró la noticia de que había recibido información «específica y creíble», aparentemente de Israel, sobre las amenazas iraníes contra las fuerzas de los Estados Unidos en la región”, escribe Max Boot, columnista especializado en seguridad nacional, en el Washington Post.

Boot estima que “la exageración actual de la amenaza iraní recuerda a algunos analistas, como mi colega Steven A. Cook, el período previo a la guerra de Irak, un terrible error que Bolton aún defiende”.

Ya en 2015, en vísperas del histórico acuerdo en el que Irán se comprometió a limitar su programa nuclear a cambio del levantamiento de las sanciones, Bolton publicó un artículo explícitamente titulado: ‘Para detener la bomba iraní, bombardeemos a Irán’. Bolton abogaba entonces por ataques preventivos a las instalaciones de enriquecimiento de uranio, combinados con un apoyo a la oposición iraní para un cambio de régimen en ese país. Y en febrero de 2018, día del 40 aniversario de la revolución islámica iraní, Bolton se dirigió al guía supremo afirmando que no pensaba que “iba a celebrar otro aniversario más”.

Atacar a Corea del Norte

La misma estrategia recomendó Bolton en cuanto a Corea del norte: “Es perfectamente legítimo que los Estados Unidos respondan a la actual necesidad planteada por las armas nucleares de Corea del Norte al atacar primero».

Hasta el momento, la administración Trump no ha cruzado la línea roja del intervencionismo militar directo en los países que Bolton tiene en la mira. Probablemente porque “el presidente Trump sigue estando personalmente en contra de andar haciendo guerra y eso podría entonces servir de freno a los planes de John Bolton”, explica Juan Carlos Hidalgo, del think tank Cato Institute.

Trump admite que Bolton represente el ala dura de su administración. “Soy yo el que modera a Bolton” dijo por twitter el mandatario estadounidense.

Con información de Radio Francia Internacional