China levantó las últimas restricciones que pesaban sobre la región de Hubei, con la ciudad de Wuhan como primer epicentro de la pandemia. El martes por la noche, miles de personas se precipitaron a las estaciones de tren en cuanto se acabó el confinamiento, intentando abandonar la ciudad. El gobierno espera que unas 55 mil personas abandonen este miércoles Wuhan, tras más de dos meses y medio encerrados.

China levantó el martes a medianoche las restricciones a la ciudad de Wuhan, origen del coronavirus que ha dejado más de 80 mil muertos desde diciembre en el planeta.

 En la estación de tren principal hay mucho movimiento con viajeros con sus maletas caminando de un lado para otro, despidiéndose de familiares y amigos, sacándose fotos… muchos de ellos escondidos en los trajes blancos de aislamiento, porque aunque estén contentos de poder salir al fin, viajar en trenes sin poder mantener la distancia con los demás es algo que les preocupa.

 Mantener la distancia, y la cuarentena se han vuelto parte de la vida de más de 10 millones de habitantes desde que el gobierno chino decidiera el 23 de enero cerrar completamente la ciudad

 Hoy con la situación bajo control ya Wuhan  deja de ser una cárcel, aunque eso sí, la apertura se hará de forma muy gradual.

 En las estaciones de tren en los altavoces recuerdan una y otra vez que hay que tomar las precauciones necesarias, y que es necesario tener un código verde de salud para poder viajar. Y es que no todos pueden salir de Wuhan.

Wuhan no baja la guardia

Lin trabaja en los controles de seguridad en la estación. «La situación todavía es severa, hay que tomar precauciones para que no haya un rebrote de coronavirus. Llevamos a cabo un control muy estricto para controlar la pandemia», explica.

Hay millones de visitantes que se han quedado atrapados aquí sin poder ver a sus familias ni volver al trabajo

Zhang Ya es una de ellas, y no ha querido esperar ni un día más para marcharse. «Llevo más de dos meses encerrada aquí así que hoy ya me voy para reencontrarme con mi hijo pequeño. Me siento segura, todos llevamos mascarilla, y la situación es ya mucho mejor. EL gobierno ha hecho un buen trabajo», asegura a RFI.

 A los periodistas extranjeros también nos acaban de informar por ejemplo que tenemos que hacer el test del covid-19 y dar negativo para que nos dejen salir de aquí.

Las urbanizaciones en las que ha habido casos de contagios por ejemplo siguen totalmente cerradas, tiendas y bares también.

Eso sí, en el centro de la ciudad empiezan a pasear los wuhaneses, empiezan a sacar a niños también, y dicen estar contentos.

Yuan Ye pasea hoy por el centro de la ciudad, eso sí, sin quitarse la mascarilla ni los guantes. «Después de casi tres meses metido en casa, hoy he salido por primera vez. La cuarentena fue difícil sobre todo el primer mes, pero luego me acostumbre, y estás medidas merecen la pena».

Una vuelta a la ormalida que será muy gradual por lo tanto, pero lo que si está claro es que lo peor ha pasado y Wuhan peude declarar esta batalla por ganada.

Lo de este miércoles por lo tanto es el comienzo de la apertura, pero no la vuelta a la normalidad.

Con información de Olatz Urquía / Radio Francia Internacional