El defensor del Pueblo de Colombia, Carlos Alfonso Negret, pidió el domingo a Ecuador y Perú un corredor humanitario para migrantes venezolanos, a fin de que se puedan reunir las familias que escapan de la profunda crisis.

A comienzos de septiembre, Negret recibió una carta de la defensora de derechos humanos del municipio de Ipiales en el Departamento de Nariño, Miriam Martínez Díaz, quien hizo la misma petición.

«Me permito enviarle la presente comunicación con el propósito de extenderle una solicitud muy respetuosa atinente a la situación que se vive en el municipio debido a la crisis migratoria que padecen miles de venezolanos», dice la misiva.

«Estamos proponiendo cómo salida viable, la implementación de un corredor humanitario que permita a los migrantes que se encuentran en Ipiales y que no alcanzaron a llegar a la frontera antes del 26 de agosto, ingresar al Ecuador de suerte que puedan alcanzar su destino final y reencontrase con sus familias», indica Martínez Díaz en su carta.

Alfonso Negret reiteró la demanda el domingo: «Le queremos pedir a este par de gobiernos hacer un corredor humanitario para salir con las personas que están aquí. Más de 1.000 personas de todas las edades».

Su petición llegó después de recorrer sectores del puente internacional de Rumichaca, que conecta a Colombia con Ecuador.

El gobierno ecuatoriano impuso en agosto el requisito de visa humanitaria a los venezolanos que buscan ingresar al país. La medida busca regular la migración de los que escapan del gobierno en disputa de Nicolás Maduro.

Cifras de Ecuador indican que más de un millón de venezolanos cruzaron las fronteras en los dos últimos años, la mayoría de ellos para instalarse en Perú y Chile.

Negret dijo que «las fronteras andinas tienen que estar abiertas porque somos hermanos».

El director de Migración Colombia, Christian Krüger Sarmiento, pidió la semana pasada a Ecuador revisar la imposición de visado a los venezolanos que buscan entrar a ese país, pues considera que la medida fomenta la migración irregular y destruye familias.

Con información de La Voz de América