En estos momentos Asunción y el resto del país viven una insólita inundación provocada por décadas de deforestación y cambio de los cauces de los ríos. Aunque cada año ocurre que el río que da nombre al país ahoga a los barrios más vulnerables, en los últimos tres meses ha desplazado a más personas que nunca: ya hay unas 70.000 familias afectadas. Es decir, unas 280.000 personas han tenido que abandonar sus casas por la crecida y refugiarse en calles y plazas de la capital.

Bruno Cubilla es pescador y peluquero canino y uno de los miles de paraguayos damnificados por la inundación. «Uno pierde muchas cosas acá cuando sube el agua. Vos perdés todo, tu lugar, tu privacidad”, explica a RFI.

En casa de Cubilla, el agua llegó hasta las ventanas. Hace más de tres meses que el río crece y cada vez más familias como la suya deben abandonar sus hogares y vivir en campamentos improvisados.

Cubilla rema en su bote entre casas, iglesias y escuelas inundadas hasta el techo en el ahora silencioso Bañado Norte, uno de los barrios más populares de Asunción, situado a orillas del tranquilo río Paraguay.

La barca de Cubilla se cruza con otras con gente cargando sus bienes más preciados para alcanzar tierra firme. Se llevan animales, roperos, televisiones y heladeras.

Cerdos, perros y gatos nadan buscando un lugar seco donde poder descansar.

“Desde aquí se ven los rascacielos de oficinas del centro y las imponentes mansiones de los barrios ricos a los que nunca les afecta el agua”, señala el pescador.

“Los chicos deben ir más lejos a la escuela Y el gobierno no pone ningún autobús que les lleve o traiga. Nosotros tenemos que cuidar de todo», lamenta Cubilla.

En los barrios populares de Asunción todos se preguntan lo mismo: ¿Hasta cuándo seguirá subiendo el agua?

Con información de Radio Francia Internacional

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