Por Shirlie Rodríguez |

El tema de migración ha salido a flote en los últimas semanas, debido a los diferentes movimientos de personas que escapan de países del Triángulo Norte (Guatemala, El Salvador y Honduras) hacia Estados Unidos.

Las masivas caravanas de migrantes centroamericanos reflejan las diferentes carencias que las personas atraviesan en sus países, y por ello, recurren a cumplir su efímero “Sueño americano” en Estados Unidos y mejorar así su calidad de vida.

La migración es un fenómeno que traspasa generaciones y que ahora ha saltado al debate de gobiernos y medios de comunicación.

La Asociación de Investigación y Estudios Sociales (Asies), en su estudio “Migración en cifras”, indica que en Estados Unidos viven más de tres millones de guatemaltecos, pero solo 11 mil 773 tienen permiso para vivir de manera legal.

Todos los días se conocen casos de guatemaltecos que intentan cruzar la frontera entre México y Estados Unidos, la mayoría de ellos, niños y adolescentes no acompañados.

Según datos de la Coordinadora Institucional de Promoción por los Derechos de la Niñez (Ciprodeni) este año han retornado al país 8 mil 581 niños, niñas y adolescentes no acompañados, desde Estados Unidos y México.

Sergio Lobos, coordinador del Observatorio Regional de Migración Infantil (Oremi) y quien presentó el Proyecto Binacional a Favor de la Niñez Migrante, explica que este sector de la sociedad huye de sus países por la violencia a la que están expuestos.

En el occidente de Guatemala se reporta la mayor cantidad de migrantes, solo de El Quiché son 381 niños, niñas y adolescentes retornados desde Norteamérica, San Marcos tiene 688, Huehuetenango 756 y Quetzaltenango 198.

La organización Aldeas Infantiles mantiene un programa de atención al sector de la socieddad de niñez y adolescencia para dar acompañamiento a los menores de edad deportados. Irene Enriquez, coordinadora del Proyecto Niñez Migrante de esta entidad, explica que las comunidades del Valle de Palajunoj, Quetzaltenango, reportan constantes migraciones de menores de edad.

Enriquez menciona que no existen cifras de adolescentes que migran, porque no hay entidades que recolecten estos datos, por ello, iniciarán un estudio en el sector del Valle de Palajunoj.

Añade que, a pesar de que los niños y adolescentes son parte del sector vulnerable en casos de migración, se complica el panorama para las niñas, porque están expuestas a violencia y explotación sexual.

Ligia Flores, de Ciprodeni, menciona que es importante visibilizar este problema que aqueja a las niñas y adolescentes.

Según los datos del Observatorio de Derechos de Niñez y Adolescencia, las niñas y adolescentes deben tomar medidas de prevención de embarazos, previo a emprender el viaje hacia Estados Unidos, porque la mayoría sufren agresiones sexuales en el trayecto.

La psicóloga, Stephany Monterroso, refiere que la migración afecta en el equilibrio emocional de los niños y niñas. «Los niños necesitan rutinas para sentirse seguros en su ambiente, los hábitos repetitivos ayudan a construir un equilibrio emocional y al estar involucrados es una situación como la migración, se ve afectado el desarrollo de su personalidad.

“La rutina diaria es para los niños lo que las paredes son para una casa, les da fronteras y dimensión a la vida», resalta Monterroso.

Foto: Diario El Heraldo