El presidente peruano, Pedro Pablo Kuczynski, comparecerá este jueves ante el Congreso para defenderse de las acusaciones de que mintió sobre sus vínculos con la constructora brasileña Odebrecht, pero las posibilidades de que pueda salvarse de ser destituido parecen mínimas.

Pedido y tramitado en sólo seis días, por lo que el oficialismo y otros sectores denuncian que el mandatario no ha recibido el tiempo suficiente para una adecuada defensa.

Kuczynski deberá responder ante sus acusadores por los contratos firmados con Odebrecht por 782 mil dólares por una empresa de su propiedad, cuando él era ministro entre 2004 y 2006 y la constructora brasileña se benefició con decisiones del gobierno. También se le vincula a otros cuatro millones de dólares cobrados a Odebrecht por una empresa de un socio suyo.

Hoy, el presidente grabó un mensaje al país, el último antes del juicio político, al que será sometido este jueves. ¿Qué ha hecho la defensa hasta ahora? Decir que en los años en que fue ministro legó el manejo de su empresa y no sabía nada de lo que esta hacía. Sin lograr convencer.

Se necesitan 87 votos de los 130 miembros del Congreso unicameral para sacar al mandatario. Los cálculos previos estiman que habría entre 87 y 89 votos ya comprometidos con su aprobación.

El partido fujimorista, liderada por la ex candidata presidencial Keiko Fujimori, que tiene 71 parlamentarios, es el principal propulsor de la vacancia presidencial.

Se ha denunciado que el fujimorismo pretende copar el poder y tapar las investigaciones fiscales que comprometen a Keiko con un financiamiento oculto de Odebrecht a su campaña electoral.

Coimas para todos

Odebrecht admitió haber pagado 29 millones de dólares en sobornos para ganar obras en Perú entre 2004 y 2015, periodo que abarcó los gobiernos de Alejandro Toledo (2001-2006), en el que Kuczynski fue ministro; Alan García (2006-2011); y Ollanta Humala (2011-2016).

Humala permanece en prisión preventiva, acusado de recibir tres millones de dólares para su campaña electoral de 2011, mientras que contra Toledo pesa una orden de extradición desde Estados Unidos, por recibir presuntamente 20 millones de dólares en sobornos para conceder a Odebrecht la construcción de una carretera.

El crecimiento económico, en peligro

El caso Odebrecht y el proceso de destitución están provocando perjuicios económicos. Aunque Perú registra un crecimiento superior al de sus vecinos (3.9% en 2016), tuvo que recortar en un punto sus expectativas para 2017 a 3.8% por la paralización de algunas obras.

Kuczynski pronosticó en julio que la economía peruana crecería más del 4% en 2018 con la reanudación de los grandes proyectos de infraestructura, pero esa meta ahora parece lejana.

El legislador oficialista Juan Sheput propuso que si el Congreso destituye a Kuczynski, renuncien los dos vicepresidentes peruanos. Esto obligaría a convocar a nuevas elecciones, lo que provocaría mayores turbulencias económicas, según analistas.

«El peor escenario para la economía del país sería si, tras la destitución de Kuczynski, renuncian los dos vicepresidentes para que asuma el presidente del Congreso (Luis Galarreta), quien deberá convocar a elecciones de inmediato», advirtió el economista Jorge Gonzales Izquierdo.

Con información de Radio Francia Internacional