El miércoles por la noche es la primera noche del Pésaj, o Pascua Judía, y para los judíos alrededor del mundo significa revivir en sus corazones la antigua historia de esclavitud y libertad en Egipto.

Para los judíos, ortodoxos y piadosos, reformistas o seculares, el Pésaj es uno de los días feriados más celebrados en el calendario hebreo. Aún los judíos más liberales que no ponen un pie en una sinagoga el resto del año, no se pierden el Pésaj, ocho días de celebración de la esclavitud y la liberación, y de la tristeza por las muertes de los niños de sus enemigos.

En el centro de la celebración está el Seder, la comida tradicional llena de simbolismos que recuenta la historia de esclavitud y libertad, Durante el Seder se lee un texto sobre la experiencia judía en Egipto y su significado actual.

El Pésaj es el momento en que familias enteras, de bisabuelos a niños, se sientan en la mesa, recuentan la historia, hacen preguntas, discuten y cenan.

Debido a la pandemia del coronavirus, el distanciamiento social está obligando a los judíos a renunciar por ahora a la tradicional gran celebración y a la cena.

Pero líderes religiosos dicen que la extravagancia nunca ha sido parte del Pésaj.

“La tradición dice que aunque alguien esté solo aún debería preguntarse a sí mismo preguntas sobre el texto sagrado y preguntarse qué significa ser libre y ser un recipiente del regalo que el Pésaj celebra”, dijo el rabino Adam Raskin, de la sinagoga Har Shalom, de Potomac, Maryland.

Raskin dijo que las circunstancias inusuales de este año no liberan a los judíos de sus obligaciones del Pésaj.

“La idea de hacernos preguntas y de escudriñar nuestros propios pensamientos y creencias y recuerdos es muy poderoso y obviamente la preferencia es de hacerlo en el contexto de la familia o la comunidad, pero igual podemos hacerlo en pequeñas reuniones”, agregó.

Y para las familias que siguen planificando un Seder, el rabino Rskin dice que: “mi consejo es aferrarse a lo esencial y mantener la celebración sencilla y que está bien no tener un Seder suntuoso a como tenemos acostumbrados y en lugar enfocarnos en lo esencial y retomar lo más importante de este día feriado, que es asimilar la historia y recitar las partes de nuestra historia que son tradicionales en esta época del año”.

La Federación Judía Unida de Nueva York está distribuyendo 8.000 sets de Seder para aquellos en los sectores más económicamente vulnerables de la ciudad.

La Hermandad Internacional de Cristianos y Judíos planea enviar 75.000 cenas de Pésaj y 130.000 matzá, un pan hecho con harina y agua y típico de la celebración judía.

Según el rabino Raskin “el pueblo judío ha desarrollado un arte de poder perseverar bajo circunstancias adversas. Así que esto definitivamente no es el primer o el más grande de los retos bajo el cual los judíos han celebrado el Pésaj.

Con información de La Voz de América