Para evitar el riesgo de contagio, los velatorios y sepelios en Guatemala se celebran con pocas personas y no se admiten ni menores de edad, ni adultos mayores. La cremación es casi innacesible para la mayoría de las familias por su alto costo.

La recomendación de distanciamiento social para evitar el contagio del COVID-19 también se aplica a los velatorios y sepelios en Guatemala. Ante el hecho, la Asociación de propietarios de funerarias ha emitido medidas sanitarias, como las restricciones al número máximo de asistentes a los velorios.

Ariel López, presidente de la Asociación de Propietarios de Funerarias, dijo que actualmente “los velatorios prácticamente se hacen íntimamente con los familiares. Ya no se puede velar en público (con) vecinos amigos, compañeros de trabajo”.

“Nosotros lo que no queremos es afectar a nuestros ciudadanos con el virus tan mortal y contagioso que ha sido por el cual nosotros estamos tomando todas las medidas de mitigación posibles para evitar el contagio”, agregó.

López explica que en caso de que el fallecimiento sea por COVID-19, la instrucción del Ministerio de Salud es que el entierro sea inmediato.

“Si el caso es confirmado por el departamento de médicos o cualquier hospital, automáticamente nosotros, como junta directiva de la asociación, tenemos las directrices de comunicarnos directamente con el ministerio”, dijo López.

El Ministerio de Salud es el que se hace cargo de estos casos.

“Nosotros no entramos a manipular, no entramos a hacer ninguna gestión, sino automáticamente lo trasladamos al ministerio de salud”, explicó.

Aunque otros países aplican la cremación a los fallecidos por el nuevo coronavirus, en Guatemala solo existen dos crematorios privados y cada procedimiento tiene un costo aproximado de 2.000 dólares, por lo cual se convierte en una opción casi inaccesible para el público en general.

Por otra parte, los cementerios permanecen cerrados para el público y los sepelios solo permiten la entrada de 10 personas, no menores de edad, ni mayores de 60 años.

El director de la Policía Nacional, Erwin Mayen, patrulla antes del toque de queda, para ayudar a prevenir la propagación del nuevo coronavirus, en Ciudad de Guatemala.

Con información de Eugenia Sagastume / La Voz de América