En el marco de la emergencia mundial por el COVID-19, el gobierno del presidente Daniel Ortega tomó una insólita medida: cualquier víctima mortal de la enfermedad será inmediatamente enterrada tras el deceso, sin velatorio ni funeral.

Sin embargo, las autoridades de Nicaragua hasta el momento no han reportado enfermos.

Se trata de un procedimiento estricto que incorpora el Protocolo de Preparación y Respuesta ante el Riesgo de Introducción del COVID-19 , diseñado por el gobierno y con el que trabajará el Ministerio de Salud.

El epidemiólogo Leonel Argüello calificó la medida como pertinente.

“Cuando una persona fallece los virus continúan vivos por un periodo determinado de tiempo especialmente en los pulmones y otros órganos del cuerpo humano, por lo tanto las medidas que internacionalmente deben tomarse son las siguientes: Una vez que fallece la persona no debemos estar tocando el cuerpo, el cuerpo ya fallecido debe colocarse en una bolsa plástica especial que evite contaminación para afuera”, explicó el experto.

Una medida similar adoptaron la pasada semana las autoridades de salud de Ecuador, que no permitieron el velatorio con féretro abierto, ni embalsamiento del primer fallecido por coronavirus reportado. Sin embargo, la ministra de Salud Pública, Catalina Andramuño, aseguró que cuando la persona fallece se interrumpe la transmisión del virus.

En Nicaragua, los hospitales tienen orientación de no someter a “procedimientos de preparación del cuerpo del difunto”, incluida la tanatopraxia o técnica de conservación temporal de cadáveres.

“El personal de salud debe informar a la familia por qué algunas prácticas no se pueden hacer debido a factores de exposición que ponen en riesgo a su familia u otras personas”, señala el Ministerio de Salud de Nicaragua en el protocolo.

Reacciones en Nicaragua

Ciudadanos consultados por la Voz de América, como Francisco Cajina respaldaron la medida. “Yo he visto por las noticias que en los otros países los están quemando (incinerando), y yo creo que es una buena medida para no expandir más el virus. Es una buena medida”, dijo.

En tanto la exministra de Salud y actual opositora política, Dora María Téllez, criticó el protocolo del Ministerio de Salud señalando que el Estado no ha considerado medidas preventivas de carácter social para frenar la propagación de este virus.

“Lo que me preocupa es no llegar al funeral, yo creo que las acciones que no está tomando el régimen de Daniel Ortega pueden tener consecuencias verdaderamente graves para los nicaragüenses, eso significa miles de enfermos y una cantidad grande de personas que mueran”, dijo Téllez.

Pese a la emergencia mundial debido al COVID-19, altamente contagioso, el gobierno convocó el fin de semana a 2,800 actividades entre religiosas, deportivas, recreativas, culturales, gastronómicas y turísticas a nivel nacional y además propició una caminata denominada: “Amor en tiempos del COVID-19”.

De acuerdo a los cálculos del gobierno, al menos 32,500 personas serían afectadas por el virus. De ellos, el 75 por ciento serían casos leves o moderados y otro 25 por ciento, es decir unos 8,125 podrían serían pacientes graves.

Tomando en cuenta la letalidad del virus a nivel mundial, el gobierno de Ortega estima que al menos 813 personas fallecerían por coronavirus en el país.

No obstante, hasta la fecha no se registra ninguna persona infectada por coronavirus en Nicaragua. En Centroamérica, Costa Rica, Honduras y Panamá ya registran casos positivos del COVID-19.

Con información de La Voz de América