Expertos: envío de gasolina a Venezuela debe considerarse “necesidad humanitaria”

Jun 17, 2020 | Actualidad, Internacionales, Noticias, Portada | 0 Comentarios

El envío de gasolina de México a Venezuela sí puede interpretarse como un aporte para saciar la “necesidad humanitaria” del país suramericano, como sugirió el presidente Andrés López Obrador, de acuerdo con expertos y organizaciones internacionales.

La postura del mandatario mexicano debe entenderse, sin embargo, como una crítica a las sanciones de Estados Unidos y un acercamiento pragmático a Venezuela, según los analistas.

El mandatario mexicano hizo la oferta en su conferencia de prensa del lunes, si bien admitió que el gobierno en disputa de Nicolás Maduro no le ha hecho una petición formal.

“No nos ha hecho ninguna solicitud. En el caso que nos hiciera la solicitud y fuese una necesidad humanitaria, lo haríamos”, dijo el mandatario en su conferencia de prensa de este lunes, interrogado sobre su posible disposición a vender gasolina y otros combustibles de manufactura mexicana a Venezuela.

López Obrador negó sus preocupaciones ante la posibilidad de sanciones de parte de Estados Unidos si llegase a enviar gasolina a Venezuela por pedido de Maduro.

“México es un país independiente, soberano, tomamos nuestras propias decisiones y no nos metemos con las políticas de otros países, es autodeterminación de los pueblos. Nadie tiene derecho a oprimir a otros, ninguna hegemonía puede aplastar a ningún país”, dijo.

Alí Daniels, experto en derecho internacional humanitario, opina que el combustible sí puede entrar en la categoría de ayuda en necesidades humanitarias en Venezuela, una nación agobiada por altos precios de los alimentos y medicinas y la escasez de gasolina.

“En la medida en que el combustible sirva para suplir o dar satisfacción a mínimos vitales de la población, sí puede entenderse como necesidad humanitaria”, expresa a la Voz de América.

Cita como ejemplo las dificultades que existen de transportar medicinas o pruebas de descarte de la COVID-19 desde Caracas, la capital, hacia otras regiones de Venezuela.

También remarca las complicaciones de productores de alimentos de llevar sus mercancías hacia otros estados del país por la aún crónica limitación de gasolina.

La disponibilidad de gasolina en toda Venezuela -incluso en Caracas- se hizo notoria en plena cuarentena por la pandemia entre marzo y mayo pasados. La mayoría de las estaciones de servicio permaneció cerrada y, las que no, aplicaron sistemas de racionamiento según los terminales de las placas de identificación de los vehículos.

Irán, por solicitud del gobierno en disputa de Maduro, envió cinco buques a Venezuela con aproximadamente 1,5 millones de barriles de combustible. La distribución de la gasolina importada se reanudó en el país luego de que el ejecutivo chavista aumentara su precio.

Estados Unidos, que ha sancionado tanto a Caracas como a Teherán por sus comportamientos políticos y comercios energéticos, reaccionó amenazando a Irán con represalias a sus puertos, compañías navieras y aseguradoras que faciliten el despacho.

La Casa Blanca ha reiterado sus advertencias a gobiernos y compañías extranjeras -incluso domésticas, como es el caso de la petrolera Chevron- sobre inminentes sanciones si llegan a auxiliar financiera u operativamente al poder ejecutivo madurista.

La agencia Reuters reportó el fin de semana que Irán planea mantener sus envíos de gasolina a Venezuela, citando fuentes económicas cercanas al Ministerio de Petróleo.

«Situación extrema»

Daniels, también directivo de la organización no gubernamental Acceso a la Justicia, insiste en que la gasolina “entra entre los conceptos” de asistencia humanitaria.

“Sin combustible, el país no puede funcionar. Es una situación extrema. Si un país no tiene combustible para sus necesidades mínimas, se puede decir que hay un tema humanitario”, subraya.

La Oficina de la ONU para la Coordinación de Asuntos Humanitarios, OCHA por sus siglas en inglés, ha descrito en sus documentos oficiales la escasez de gasolina como un “reto logístico” para implementar sus programas de ayuda en Venezuela.

Hace una semana, su reporte sobre la situación en el país indicó: “los actores humanitarios siguen reportando retos logísticos y de acceso en implementar sus programas debidos a problemas infraestructurales, la falta de combustible, la disponibilidad y alto costo de los servicios logísticos, sobre todo en zonas más remotas del país”.

Entre las “necesidades no cubiertas” en su apartado sobre logística, la OCHA es aún más explícita en su informe sobre las limitaciones de gasolina: “la escasez y el acceso a combustible siguen siendo los principales retos logísticos que limitan la capacidad operativa de las organizaciones humanitarias e impactan los costos operacionales de las actividades”.

La OCHA, que indicó que al menos 675.000 personas recibieron algún tipo de asistencia humanitaria en el primer trimestre de este año, también se refirió a la escasez de gasolina como “un reto importante para el acceso humanitario, que afectó la entrega de asistencia en zonas fronterizas y remotas” del país.

¿Excepción o no?

El riesgo de sanciones estadounidenses es un asunto a considerar, no solo de parte del vendedor, México, sino además por el eventual transportista y las aseguradoras.

Luego de las tensiones con Irán por el reciente despacho a Venezuela, al menos tres operadores navieros suspendieron tratos con Maduro, informó Reuters.

El Departamento del Tesoro de Estados Unidos publicó en agosto de 2019 una guía sobre el suministro de asistencia humanitaria y apoyo a la población venezolana, que explica cómo quedan exentas de sanciones áreas como alimentos, medicinas, remesas y ropa.

“La orden ejecutiva (de sanciones firmada ese mismo mes) congela propiedades e intereses del gobierno de Venezuela, pero no prohíbe transacciones que involucren al gobierno de Venezuela si se relacionan con la compra de comida, ropa y medicinas que se utilicen con la intención de aliviar el sufrimiento humano”, dice la aclaratoria.

Estados Unidos no contempla sanciones a exportadoras de productos agrícolas, medicinas, dispositivos médicos, servicios de Internet y telecomunicaciones, y permite las actividades de organizaciones internacionales en Venezuela, como las Naciones Unidas.

“También, las ONGs pueden hacer proyectos y actividades humanitarias para satisfacer las necesidades humanas básicas en Venezuela, incluyendo ayuda por sequías e inundaciones, la provisión de servicios de salud, asistencia a personas vulnerables, individuos con discapacidades y ancianos, programas ambientales y distribución de alimentos, nutrición y medicamentos”, precisa la excepción estadounidense.

En la guía del Departamento del Tesoro, no hay mención alguna a la exportación de gasolina a Venezuela. Daniels opina que en ese entonces era impensable que Venezuela atravesara la crisis de combustible que vive en los tiempos corrientes.

“¿A quién se le ocurriría pensar que Venezuela iba a importar gasolina? Es como decir que Arabia Saudita tiene prohibido importar arena del desierto”, expone.

Valora que México, cualquier otra nación o empresas privadas interesadas en exportar gasolina a Venezuela deben solicitar formalmente una aclaratoria sobre si el producto entra en la categoría de asistencia humanitaria antes de ejecutar o reanudar envíos.

La diatriba incluye a las aseguradoras de cargas marítimas, subraya. “Es requisito que una carga marítima esté asegurada y el caso es preguntarse qué aseguradora se va a arriesgar a que, en el corto plazo, Estados Unidos le diga que está sujeta a sanciones”, apunta.

Daniels anticipa un “choque entre los gobiernos” de México y Estados Unidos si López Obrador concreta su oferta de gasolina a Venezuela.

Postura pragmática

Luis Angarita, internacionalista y experto en relaciones económicas, admite que la gasolina puede considerarse un tema humanitario en Venezuela pues, a su entender, favorecería la “precaria movilidad interna” de artículos de primera necesidad, alimentos o ambulancias.

Advierte, sin embargo, sobre el pragmatismo del gobierno mexicano para mostrar una postura política a favor del madurismo, específicamente en contra de las sanciones.

“Estos argumentos humanitarios buscan legitimar acercamientos al régimen y alejarse de la matriz de opinión internacional que condena los abusos que existen en Venezuela y la crisis que estos generan”, comenta a la Voz de América.

Opina que López Obrador garantiza con su oferta de gasolina una cercanía diplomática a Maduro para, según su valoración, sacar provecho de un negocio petrolero en un país en crisis como Venezuela.

Es una postura, concluye Angarita, “muy pragmática del gobierno mexicano”.

Con información de Gustavo Ocando Alex / La Voz de América

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