Por primera vez en la temporada presidencial con miras a las elecciones presidenciales de 2020, un primer grupo de 10 candidatos demócratas se enfrentaron en un debate moderado por presentadores de la cadena NBC para defender sus propuestas para el país y mostrar a los estadounidenses por qué cada uno es el mejor para reemplazar a Donald Trump en la Casa Blanca.

Cuatro temas se destacaron en la primera parte del debate de dos horas, la economía, la salud, la inmigración y la política nuclear.

Los demócratas están unidos en su profundo deseo de vencer a Trump, pero divididos sobre qué tipo de candidato está mejor posicionado para hacerlo.

Los candidatos como Warren, que exigen un cambio dramático que incluya la adopción de prioridades políticas liberales como la atención médica universal gratuita, la universidad libre de deudas, una política de inmigración indulgente y los impuestos más altos para los ricos. Por otro lado: los demócratas con mentalidad pragmática como Biden, y el poco conocido exrepresentante de Maryland, John Delaney, que piden soluciones políticas modestas que en última instancia podrían atraer apoyo bipartidista.

Las agrupaciones fueron elegidas al azar por el anfitrión de debate, la cadena NBC.

La senadora de Massachusetts, Elizabeth Warren, exigió un «cambio estructural» en la economía y el gobierno expresando la necesidad de ser más agresivos para enfrentar los problemas de desigualdad.

«Pienso en esto de esta manera. ¿Para quién está trabajando realmente esta economía? Lo está haciendo muy bien para una porción más reducida en la parte superior», declaró Warren. «Eso es corrupción pura y simple … y necesitamos hacer un cambio estructural», dijo.

El tema central de Warren y sus colegas rivales fue el desenfrenado crecimiento de las grandes industrias, la desigualdad de la riqueza que afecta a la clase media y los pobres, y que está impidiendo el acceso a la educación.

Los candidatos expusieron y defendieron sus planes para aumentar el salario mínimo, lograr el pago igualitario para las mujeres , facilitar la educación superior, ayudar al pago de préstamos estudiantiles o eliminarlos.

El exrepresentante Beto O’Rourke de Texas, respondió a la primera pregunta que le hicieron hablando en parte en español. La pregunta era sobre la tasa de impuestos que deben pagar los ricos y el resto del país, O’Rourke dijo que «necesitamos incluir a todas las personas en el éxito de esta economía».

Otros dos aspirantes presidenciales que hablaron en parte en español, fueron el senador Cory Booker de Nueva Jersey y el ex secretario de Vivienda del gobierno de Barack Obama, Julián Castro.

Los candidatos discutieron diferencias acerca del plan de salud para los estadounidenses, pero la mayoría coincidieron en que los ciudadanos tienen derecho a la salud y a los cuidados médicos, así como la necesidad de proteger el derecho al aborto.

La senadora Elizabeth Warren dijo que está a favor de un sistema de salud universal o Medicare para todos: “La atención médica es un derecho básico humano y voy a luchar por esos derecho humanos”, mientras que Beto O’Rourke, dijo que no reemplazaría el seguro privado y propuso mejoras del sistema actual controlando el aumento de los costos: “Garantizar el cuidado médico universal lo más rápido posible tiene que ser nuestra meta. Si usted no tiene seguro, lo vamos a inscribir en el Medicare”.

El alcalde de Nueva York, Bill de Blasio, fue el único junto con Warren en apoyar la eliminación del seguro médico privado a favor de un plan de salud federal.

Por su parte, Julián Castro opinó que daría cobertura al aborto y afirmó que “creo en la justicia reproductiva”.

La mayor parte de los candidatos, incluidos el exlegislador de Texas Beto O’Rourke y la senadora por Minnesota Amy Klobuchar, se expresaron a favor del seguro médico universal, pero también apoyan preservar el mercado de seguros privados.

Un punto clave de la discusión fue la política migratoria actual en Estados Unidos. El presentador de Telemundo José Díaz Balart hizo referencia a los salvadoreños, padre e hija, que fueron encontrados el lunes ahogados en el Río Bravo. Los participantes declararon que era injusto este tipo de episodios y que las actuaciones de Trump frente al tema de los migrantes es errada y ha provocado retrocesos en Estados Unidos.

El alcalde de Nueva York, Bill de Blasio dijo que los demócratas deben ser el partido de los trabajadores y los inmigrantes, defendiendo además a aquellos que dicen que la inmigración tiene la culpa de la caída de ingresos en EE.UU.

Castro aprovechó para señalar que él fue el primer candidato en presentar un plan de migración integral y dijo que si fuese presidente, firmaría una orden ejecutiva para eliminar las políticas de cero tolerancia de Trump, la política de permanecer en México”.

Booker señaló, que la inmigración es un problema que el próximo presidente va a enfrentar, pero que no se puede enfrentar con ataques, como lo hace actualmente Trump: “En el primer día, voy a cerciorarme de que terminemos la política de violar los derechos del inmigrante y de agentes fronterizos que violan los derechos humanos. Cerciorarme de que vamos a restaurar a Daca”.

El senador de Nueva Jersey, Cory Booker dijo en español que no hay que satanizar a los migrantes. Así mismo, O’Rourke enfatizó en que “no colocaría a niños en jaulas”.

Los candidatos, en general, dijeron que tratarían el tema con respeto y dignidad, y afirmaron que los migrantes representan también un factor de crecimiento económico en Estados Unidos.

En la segunda parte del debate, se habló del control de armas de fuego, la política nuclear, Rusia y la investigación del fiscal especial Robert Mueller.

En el tema de las tensiones con Irán, Cory Booker fue el único en el debate en calificar como un «error» la firma del acuerdo nuclear de 2015 con Irán.

Presionado para explicar su razonamiento, Booker dijo que como presidente «haría lo mejor que pueda para asegurar este país».

La senadora de Minnesota, Amy Klobuchar, fue la primera en pronunciar el nombre del presidente Donald Trump, y dijo a los pocos minutos del debate que Trump «se sienta en la Casa Blanca y se regodea» mientras la economía no funciona para todos.

Ella también volvió a referirse brevemente a él cuando el debate se dirigía a su segunda hora. En respuesta a una pregunta sobre las tensiones de Estados Unidos con Irán, Klobuchar dijo: «No creo que debamos llevar a cabo una política exterior con nuestra bata de baño a las 5 de la mañana».

Booker dijo que vive en un barrio donde los tiroteos son comunes. Él apoya la concesión de licencias de armas y dice: «No se trata de una política. Esto es personal».

La senadora Warren, de Massachusetts, dijo que las preguntas más difíciles que ha recibido en la campaña son los niños que preguntan cómo los mantendría a salvo. Cree que se debe «doblar» la investigación sobre lo que funciona para reducir la violencia con armas de fuego.

El alcalde de la ciudad de Nueva York, Bill de Blasio (dih BLAH’-zee-oh) habló de cómo cría a un hijo negro y tratar de mantenerlo a salvo, incluso de la policía.

Los otros candidatos que participaron en el debate, fueron la legisladora de Hawái, Tulsi Gabbard, el legislador Tim Ryan de Ohio y el gobernador de Washington, Jay Inslee.

El presidente Donald Trump se dirigía a Japón para la cumbre del G-20 cuando comenzó el evento de dos noches.

Durante la primera pausa publicitaria, el presidente se pronunció sobre el debate calificándolo de «¡ABURRIDO!». Poco después cuando surgieron brevemente dificultades técnicas en la segunda parte, el mandatario volvió a tuitear diciendo que NBC y MSNBC «deberían avergonzarse de sí mismos por tener una ruptura técnica tan horrible en medio del debate».

El número de aspirantes presidenciales demócratas es tan grande que un segundo grupo de 10 demócratas, liderado por Joe Biden, debatirá el jueves 27 de junio.

Con información de La Voz de América