Paralizado desde el 25 de marzo, el metro de la capital venezolana fue reiniciado el martes 2 de abril después de un intento fallido el viernes 29 de marzo. A pesar del riesgo de quedarse atascados debido a un nuevo corte, muchos venezolanos se sienten aliviados de poder utilizarlo de nuevo.

Con Benjamin Delille, corresponsal de RFI en Caracas

Son las 14 horas del martes en el andén de la estación de Miranda, donde transitan muchos oficinistas. Como la jornada laboral ha sido recortada debido al racionamiento eléctrico, se supone que es la hora punta, pero no hay mucha gente.

Según Lusmarida, mucha gente teme quedar bloqueada en el metro por un apagón. «Voy con miedo. Me voy a montar a la aventura con el favor de Dios. Espero que llegue hasta donde yo quiero ir”, implora.

El riesgo es grande, porque vive lejos, a una hora en metro. Pero no puede permitirse tomar un minibús. «Como no hay metro, la gente abusa y se pone a cobrar mucho más caro”, denuncia.

Erika tuvo la amarga experiencia del día anterior, antes de la reapertura del metro. La joven trabaja en un banco local, pero vive al otro lado de la ciudad como muchos colegas.

«Nos tocó agarrar la camioneta, pagando el pasaje mucho más caro, tardando mucho más para llegar al lugar de trabajo teniendo que pelearte con la gente para montarte en un autobús… Es mucho más rápido viajar en metro”, asegura.

Nicolás, de 55 años, no podía permitírselo: tuvo que caminar tres horas en cada dirección antes de volver a casa agotado. «No tenemos otra opción. Si esto sigue así, que Dios nos agarre confesados, porque esto está demasiado mal”, subraya.

Afortunadamente para él, el metro lo traerá de vuelta esta vez sin problemas. Un pequeño alivio ante las dificultades que se avecinan para los próximos días.