El fusarium, una enfermedad mortal de los bananos, acaba de llegar al corazón de la producción mundial de esta fruta en América Latina. El CIRAD, un centro de investigación con sede en Francia, hace un llamamiento a los investigadores e industrias de todo el mundo para que encuentren nuevas variedades.

La industria bananera ha estado en agitación desde que la cuarta generación de fusarium, TR4, contaminó las plantaciones de banano en Colombia en agosto pasado. Esta enfermedad fúngica altamente contagiosa es incurable y mata a los bananos. Ya ha contaminado el sudeste asiático desde los años noventa, alcanzando además países como Pakistán, Jordania, Australia y Mozambique a mediados de 2010. Pero es la primera vez que llega a América Latina, que produce las tres cuartas partes del banano en el mundo. La crisis de los años 60 está en la mente de todos: una cepa anterior de fusarium había borrado totalmente del mapa la variedad entonces predominante de Gros Michel. Hoy en día la variedad Cavendish, «el» banano de exportación, está amenazada a su vez.

Existe un gran temor de que esta enfermedad del banano se extienda a los países del África central y occidental.

Tendría consecuencias dramáticas para los pequeños productores y para los alimentos. La semana próxima el CIRAD organizará un curso de capacitación en materia de prevención en Costa de Marfil, y a principios de mes también lanzará una alianza mundial del banano, la World Musa Alliance. (Alianza Mundial de Musa), que lleva el nombre científico del banano. El centro de investigación agrícola francés, que es uno de los principales especialistas mundiales en el sector del banano, está dispuesto a reunir no sólo a sus colegas internacionales, sino también a todos los agentes económicos del sector. Se han iniciado programas con grupos importantes, en particular en Australia.

El objetivo es desarrollar nuevas variedades resistentes. Y eso llevará tiempo. Dado que los bananos no producen semillas, deben crearse híbridos a partir de variedades antiguas, pero también deben replantearse todos los métodos de cultivo, maduración y transporte. El CIRAD y la industria bananera de Guadalupe y Martinica tardaron un decenio en desarrollar la primera variedad orgánica resistente a la cercosporiosis negra, otro flagelo hasta ahora combatido por los fungicidas. Las primeras mil toneladas de «Pointe d’or», su nuevo nombre, llegan finalmente a las estanterías de un gran minorista, Carrefour, en Francia metropolitana.

Las cantidades son todavía pequeñas, pero el tiempo de Cavendish como banano de exportación puede haber llegado a su fin.

Con información de Radio Francia Internacional