Estados Unidos amaneció este miércoles con una nueva cifra de más muertes por coronavirus en un día y casi 400.000 casos en total de COVID-19, a pesar de que las proyecciones de los expertos dieron un panorama menos trágico del costo de la enfermedad en el país.

Más de 1.800 personas perdieron la vida el martes en Estados Unidos y el presidente Donald Trump señaló en su conferencia de prensa diaria sobre la pandemia que el elevado número de casos responde a una mayor cantidad de pruebas hechas a la población.

En Nueva York, epicentro de la pandemia en el país, los militares y la Guardia Nacional ayudaban a los esfuerzos para contener al coronavirus en el hospital de 2.500 camas establecido en el mayor centro de convenciones de la ciudad.

También el martes, la catedral de San Juan el Divino en Manhattan se preparaba para aceptar a 200 pacientes de coronavirus en su amplio interior y Trump aceptó que el buque médico Comfort que ancló en Nueva York la semana pasada comience a aceptar casos de COVID-19.

Anteriormente, el gobernador de Nueva York, Andrew Cuomo, expresó confianza en que la pandemia pudiera estar llegando a su pico en la ciudad, alentado por una disminución de las hospitalizaciones por tercer día consecutivo.

A nivel nacional, uno de los modelos de computadoras que vaticinan la propagación de la enfermedad redujo su pronóstico de muertes desde 94.000 a 82.000 para el final del verano.

Este modelo de la Universidad de Washington señala que el peor día de muertes por la enfermedad en Estados Unidos será alrededor del 16 de abril, según informó el Washington Post.

También el martes, el presidente Trump anunció que ya está en marcha un Proyecto Aéreo, para proveer de insumos a los estados más afectados por la COVID-19.

Otros estados de la costa del Pacífico, como California, Washington y Oregón, anunciaron esta semana que enviarían ventiladores a Nueva York, donde son más necesarios.

Con información de La Voz de América