Por Henry Popá

La construcción de la Basílica de Esquipulas en Guatemala se ordenó para darle un lugar especial para la veneración de la imagen del Cristo Negro.

La imagen llegó a Esquipulas en 1595. Fue colocada en una pequeña ermita, lugar al que empezó a acudir una gran cantidad de fieles devotos. Se iniciaron con las peregrinaciones o romerías y el número de adoradores aumentó tanto que el espacio de la ermita ya no era suficiente, se decidió trasladar la imagen del llamado Cristo Negro de Esquipulas hacia la iglesia parroquial, para que los fieles tuvieran más espacio para venerar la imagen.

Monseñor Pedro Pardo de Figueroa, luego de su nombramiento como obispo de Guatemala, decidió mandar a construir un templo más grande. Se encargó la obra del nuevo templo de Esquipulas a Felipe José de Porres.

A finales 1758 el trabajo se concluyó. Entonces se estableció la fecha de bendición del nuevo templo el 4 de enero de 1759. Así el obispo de Comayagua, Honduras, celebró la ceremonia de bendición junto al obispo de Ciudad Real, Chiapas.

Con el paso de los años y tomando en consideración diversos aspectos religiosos, culturales e históricos, el beato papa Juan XXIII elevó el Santuario de Esquipulas al rango de Basílica Menor en el año de 1961.

Créditos: grabado de un antropólogo inglés que visitó la región en 1839. (Foto: FB Esquipulas en Fotos Antiguas)